domingo, 15 de julio de 2012

Voltaire: la presencia de la razón en la historia del hombre


                          

Miguel Antacabana

“La razón es para Voltaire, a diferencia de lo que será para Hegel, no lo que se impone por sí mismo, sino algo que el hombre debe por su propio esfuerzo conquistar.” (Ferrater Mora, Cuatro visiones de la historia universal, pág. 96)

a.      El desarrollo del hombre en la historia: la conquista de la razón
Cuando Voltaire asume el racionalismo cartesiano (el trato critico de las fuentes, la búsqueda de hechos claros y evidentes – verdaderos – y a la vez útiles por intermedio de la razón) y el newtonismo (existencia de una matemática universal que rige toda la naturaleza y productora de todos los efectos en esta) cree que por mediación de estas dos llegara a conocer no solo la historia de una nación sino que le permitiría conocer la historia del mundo (entendida como historia universal). En la búsqueda de ese conocimiento partió por definir la historia, la cual entendía como:
La historia es el relato de los hechos que se tienen por verdaderos, al contrario de la fabula, que es el relato de los hechos que se tienen por falsos.[1]
La diferenciación que hace Voltaire, en relación a la fabula, en su definición de la historia es fundamental, porque le permite poder demostrar que mediante la historia se puede encontrar hechos verosímiles, del cual se puede probar su certeza. Mientras los contadores de fabulas no buscan la precisión de los hechos, su relato no contara lo verdadero; en tanto Voltaire aduce:
A los historiadores modernos se les exige más precisos detalles, hechos comprobados, fechas exactas, mayor estudio de los usos, costumbres y leyes, del comercio, de la hacienda, de la agricultura y de la población. Sucede con la historia lo que con las matemáticas y la física: su progreso se ha acrecentado prodigiosamente.[2]
El desarrollo de la historia (como estudio) es el que permite la exactitud del conocimiento del pasado. Acusa a los historiadores franceses de haber “imitado” muy mal los primitivos “métodos” de los historiadores romanos (lo que permitió la creación de fabulas).[3]
En ese desarrollo que aprecia Voltaire en la historia ve el devenir del hombre, esa evolución, el paso de la ignorancia a la razón, ha transcurrido por etapas históricas, medidas bajo parámetros culturales dividiéndolas en cuatro edades, que corresponden a la Grecia clásica, la Roma imperial, Europa del renacimiento y finalmente el siglo de Luis XIV. Este avance significo un proceso de perfeccionamiento de la razón humana, que le permite al hombre comprender con exactitud su época.[4] Voltaire confió tanto en el perfeccionamiento que llego a creer en primer momento, la idea platónica del “rey filósofo”[5] (rey ilustrado) del cual saldrá desilusionado, al ser perseguido por el rey Federico II de Prusia.
Voltaire presumió que la existencia de la razón, en determinas épocas y civilizaciones es el resultado de un lento proceso natural por el cual pasan todos los pueblos del mundo civilizado. Por ello defender la presencia de la razón es a la vez defender la posibilidad de encontrar la verdad histórica, debido a que la razón tiende a ocultarse a consecuencia de la naturaleza del hombre (donde pasión e instintos luchan contra la razón) y las ideologías. Por ello la razón solo reside en algunos “espíritus independientes”, aquellos que cultivan el saber filosófico.
A manera de resumen comprendo que para Voltaire el sentido y la finalidad del desarrollo de la historia consistía en mejorar, por medio de la razón, las condiciones humanas, y como decía él “hacer a los hombres menos ignorantes, mejores y más felices”. Esta búsqueda de perfeccionamiento del hombre por medio de la razón debía realizarse dentro de mundo intramundano y temporal, en oposición a la visión cristiana.
b.     Rousseau y el debate sobre la naturaleza humana
El debate sobre la naturaleza humana sostenida entre Rousseau y Voltaire merece la atención. Se dice que las propuestas sobre la naturaleza del hombre entre estos dos ilustrados, guarda aspectos contradictorios. Para Rousseau lo fundamental pasa por el descubrimiento de la verdad, la realidad y la naturaleza siendo lo mismo al fin y al cabo. La naturaleza del hombre se entiende como el alejamiento de todo aquello que represente lo impuro y egoísta de la cultura[6], ello significa desde la perspectiva roussoniana “combatir” todo aquello que no sea naturaleza, su apuesta por la vuelta al pasado, entendido como estado natural, en el cual el hombre puede desarrollar su naturaleza. La regresión del hombre a su estado natural supone para Rousseau volverse racionalmente bueno[7]
Voltaire parte, al igual que Rousseau, por la maldad de los hombres,[8] aunque esto no sean naturalmente de ese modo, la recuperación de la bondad implica para Voltaire el reconocimiento de ese problema y avanzar a partir de allí en la búsqueda de esa naturaleza oculta (que la entiende como la búsqueda de la razón). En Voltaire esa búsqueda (de la naturaleza humana) es llevada al campo de la historia, en sus estudios sobre las sociedades y las culturas occidentales, además de las orientales (principalmente La India, China y los mahometanos), buscara la presencia de la razón manifestada en las acciones (decisiones) de los gobernantes, el desarrollo de la cultura y la moralidad (de carácter jurídico).
Voltaire afirma la naturaleza sociable del hombre, rechaza la visión rousoneana  de la vida solitaria como verdadero estado natural del hombre. Critica a Rousseau por considerar a la civilización como la degeneración del estado natural del hombre[9] porque a diferencia de Rousseau, cree que la única forma en que  el hombre manifieste su estado verdaderamente natural es por medio de la razón (el hombre la busca constantemente). Mientras el ginebrino resalta los instintos como estado natural del hombre, Voltaire los desecha porque son estos (los instintos) propias de sociedades primitivas. Voltaire afirma que si seguimos la lógica (resaltar los instintos) propuesta por Rousseau entonces  “…un ladrón, un destructor, hubiera sido el salvador del género humano, y se debía castigar al hombre honrado...”[10] por ello hablar de una razón basada en la manifestación de los instintos y deseos es para Voltaire un argumento desproporcionado y muy aventurado. Basándose en los estudios arqueológicos y antropológicos de su época Voltaire dirá que los deseos son la manifestación de un estado primitivo del hombre (donde la razón no tenia presencia). Enseguida Voltaire se pregunta ¿si aceptamos como sensatas las palabras de un primitivo, tendrían la misma validez que la un hombre cultivado? ¿Qué filosofía es la que propugna ideas que el sentido común rechaza? ¿No será la filosofía de un pordiosero que desea que los pobres roben a los ricos, con la idea de estrechar más la unión fraternal entre los hombres?[11] Estas preguntas a manera de ironía dichas por Voltaire es la respuesta a las propuestas del ginebrino en su Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres.
Por tanto para Voltaire la búsqueda de la razón por el hombre es a  la vez la búsqueda de su naturaleza.
c.      La tolerancia religiosa.
Una de los temas en el cual Voltaire se va a autoproclamar como su representante fiel, es la lucha por la libertad y tolerancia religiosa. Su desdeño por las luchas religiosas radicaba en el hecho de considerarlas “estúpidas, sinsentido e irracionales”, además de aseverar que “por medio del fanatismo religioso se puede llegar a cometer los más grandes estupideces” ya que al apelar a la historia como medio esclarecedor de estos problemas, se había percatado que para 1610 un suceso de esta naturaleza se había cobrado la vida del rey Enrique IV[12] – al cual Voltaire no dejaba de mostrar su admiración – en manos de un presumible fanático religioso de la agrupación “Liga Católica” o Liga Santa de París[13]. Además que las continúas guerras religiosas en Francia habían provocado que la personas entraran en un estado de conflicto permanente, al cual Voltaire veía como la presencia de la sinrazón en el hombre – en 1572 la llamada noche San Bartolomé se cobro la vida de muchos hugonotes (protestantes) a manos de católicos fanáticos –.
En su Tratado sobre la tolerancia (al iniciar el tratado) se cuenta una historia sobre la muerte de Marc-Antonine miembro de una familia de hugonotes comerciantes que muere ahorcado y se acusa a toda la familia de Jean Calas (padre) por la muerte de Marc. Voltaire al conocer el caso expone su malestar por la acusación sin pruebas a toda la familia, al abogar por la familia hugonote escribe el tratado de la tolerancia donde expondrá este caso para conocimiento general. Para prever estos hechos en un futuro Voltaire recuerda que estas disputas y acusaciones de carácter religioso, terminan cobrando un alto precio. Por ello aboga por la tolerancia religiosa como una única forma de concebir una sociedad con seres poseedores de la razón[14].
Para el filosofo francés la única forma de vivir sin problemas religiosos es la tolerancia – ya que no cree que pueda existir una paz perpetua – por ello afirma que “la sola paz perpetua que puede establecerse entre los hombres es la tolerancia”.[15] En su Cartas Filosóficas defiende la tolerancia religiosa y la libertad pensamiento, resalta el modelo inglés, al cual admira, como facilitador de las denuncias contra el fanatismo religioso (provenientes del cristianismo protestante como del catolicismo).
Voltaire al admirar el sistema político, económico y social ingles propone que si Francia aspira llegar a un sistema parecido deberá separar claramente la política y la religión (separar lo público de lo privado), donde esta última se encargue simplemente de sus seguidores; mientras el estado debe garantizar el bienestar general de los hombres.
Al no llegar a concretarse sus propuestas se pregunta a que se debe la no aceptación de una idea como la suya en Francia, acaso ¿la libertad de conciencia será una calamidad tan barbará como las hogueras de la Inquisición?[16] Por ello dice:
“Es indudable que quien persigue a un hombre, que es su hermano, porque profesa distinto credo es un monstruo, pero el gobierno, los magistrados, y los príncipes, ¿Cómo deben tratar a los que profesan distinta religión que ellos? Si son extranjeros poderosos, el príncipe se aliará con ellos. Francisco I, monarca cristianísimo no tendrá empacho en aliarse con los musulmanes para guerrear contra el católico Carlos V, como tampoco lo tuvo al darle dinero a los luteranos de Alemania para suscitar la rebelión contra dicho emperador, pero en cambio quemara en la hoguera a los luteranos de su reino. Como medida política les paga en Sajonia y los quema en París. Contraproducente política porque, como las persecuciones hacen prosélitos, Francia se llenara pronto de nuevos protestantes que, al principio, siendo pocos se dejaran ahorcar, pero cuando sean muchos, serán ellos los que ahorquen. Habrá guerras civiles que culminaran en la noche de San Bartolomé y esa nación se convertirá en algo peor que los escritores antiguos y modernos han dicho nunca del infierno”.[17]
A pesar de la concepción “negativa” de Voltaire sobre la religión este la consideraba como parte de la histórica, sin dejar de lado aquella la idea común entre los demás ilustrados que veían a la religión como:
“…algo carente de de todo valor positivo; era un puro error debido a la hipocresía interesada y sin escrúpulos de un tipo de hombres llamados sacerdotes, quienes, así parece que pensaban, la inventaron como instrumento para dominar a las mayorías…”[18]
Como dice Collingwood sobre Voltaire y los ilustrados que pensaban que las palabras como religión (cristianismo), sacerdote, Edad Media, barbarie, etc. no designaban contenido histórico – filosófico como era para Vico.[19] Ya que Voltaire creía que la historia tiene una razón para que ocurra las cosas, además que esta razón tiende a ir en beneficio del hombre, aclarándole y permitiéndole conocer las cosas de su época.
Pero habría que rescatar que lo más resaltante en este punto, más allá de la concepción compartida de Voltaire con los demás ilustrados sobre la religión, es la propuesta que él hace para una Francia que se salía de las guerras religiosas (siglos XVI y parte del XVII) pero que mantenía una aristocracia muy conservadora la cual se resistía a los cambios que traía consigo el capitalismo de corte liberal, que terminara desembocando en lo que Voltaire siempre desprecio la intervención de la “sinrazón” y la barbarie en los cambios políticos, lo que pasaría a llamarse la Revolución Francesa de 1789[20].



[1] Citado en: FONTANA, Josep (1982) Historia: análisis del pasado y proyecto social. Barcelona: Crítica, pág. 64
[2] Voltaire. “Diccionario Filosófico (en línea). Librodot. Consulta: 15 de agosto 2011. http://biblio3.url.edu.gt/Libros/dic_fi.pdf. consultar la pagina 530.
[3] Ibíd., pág. 530.
[4] FONTANA, Óp. Cit., pág. 66.
[5] Para Voltaire los reyes filósofos poseían la razón, que les permitía actuar de manera justa. Entro los que resalta figuran: Pedro “el Grande”, Catalina II de Rusia, enrique IV,  Luis XIV, etc.
[6] FERRATER MORA, José (1996) Cuatro visiones de la historia universal. Madrid: Alianza Editorial, pág. 93
[7] Rousseau considera que la única forma de que el hombre llegue a poseer la razón es la vuelta a su estado natural, donde el hombre era bueno e igual a todos.
[8] Esa maldad existe debido a la no presencia de la razón en las acciones humanas. Pero al igual que Rousseau cree que el hombre es bueno por naturaleza.
[9] Según Rousseau la civilización coacciona y limita al hombre impidiéndole manifestarse plenamente como humano (sus deseos e instintos)  recortando así su libertad individual.
[10] Voltaire, Óp. Cit., pág. 535.
[11] Ibíd. pág. 535
[12]TOULMIN, Stephen (2001) El trasfondo de la modernidad. Barcelona: Península, pág., 80 – 91. Aquí el autor resalta la importancia histórica que significa el asesinato de Enrique IV, esto porque fue el primer rey que trato de resolver el problema de las luchas religiosas en Francia (busco una acuerdo que diera fin a las guerras religiosas en Francia, esto quedo frustrado debido a la negativa por parte de los católicos de la Santa Liga a “pactar” con los hugonotes. Ante estos hechos veía como única forma de solución promoción de la libertad religiosa). Cabe recordar que no aceptación por parte de la Santa Liga hacia Enrique se debía a que este sentía una cierta simpatía por los protestantes, ya que había luchado junto a los hugonotes en una de las guerras religiosas (1570). Además del odio católico hacia este rey por ser de origen protestante, se debió a que busco disminuir el papel de la religión en la política estatal y así lograr una “unidad nacional” en Francia. Ante tales propuestas el rey Felipe II de España mostro su malestar por el “rey hugonote”, dando como resultado un enfrentamiento entre Francia y España que en el contexto de la misma y días antes de comenzarla se produciría la muerte de Enrique.
[13] Este grupo ya había intentado matarlo anteriormente a su asunción al trono en 1598. Además de cometer asesinatos contra personas de origen protestante como por ejemplo unos meses antes de la boda entre Enrique IV muchos de sus invitados – calvinistas – fueron asesinados en los recintos donde se hospedaban.
[14] VOLTAIRE (1949) Obras escogidas. Buenos Aires: W. M. Jackson Inc. Cabria decir que Voltaire consideraba impropio el comportamiento fanático o intolerante ya que la etapa histórica en la cual se encuentra es considerada por él como la época donde la razón se está haciendo presente entre los hombre.
[15] VOLTAIRE (1984) Tratado sobre la tolerancia, Obras completas. Valencia: M. Senent, pág. 789.
[16] Voltaire, óp. cit. pág. 809.
En el capítulo de la tolerancia (pág. 809 – 813) hace una revisión histórico de los casos más emblemáticos sobre la muerte de personajes importantes por culpa de la intolerancia y el fanatismo religioso, así muestra los casos de: la lucha de los partidarios de Atanasio y Arrio, la muerte de Sócrates, búsqueda de la eliminación de las religiones por parte del cristianismo, el asesinato de Enrique de Navarra (o Enrique IV), la tiranía de los jesuitas, entre otros.
[17] Voltaire. Óp. cit. pág. 810.
[18] Citado en: COLLINGWOOD, Robin (1965) La idea de la historia. México: Fondo de Cultura Económica, pág. 83.
[19] Ibíd., pág. 83.
[20] Ibíd., pág. 66 – 67. Fontana aduce que  la primera etapa de la ilustración francesa no buscaba la “transformación radical”, uso de la violencia, sino que buscaba una alianza con entre la burguesía y la aristocracia (como en Inglaterra) y así llevar a cabo una serie de reformas que permitieran modernizar el estado francés (y  así no dar lugar a revueltas o revoluciones).

viernes, 13 de julio de 2012

ASAMBLEAS GENERALES DE HISTORIA Y EL ESBOZO DE LA PALABRA "ESTUDIANTE"





Por Diego Recse


Empezaremos por definición de una asamblea según la RAE:
Definición:

ü  1.  f. Reunión numerosa de personas para discutir determinadas cuestiones y adoptar decisiones sobre ellas.


Y de aquí partiremos, es pues una reunión numerosa en la cual ni la mitad de los estudiantes está presente pero está dentro del significado de la palabra y por ende el ámbito en el cual se desenvuelve, donde pocas personas participan y la mayoría no discute, más bien solo “sigue la corriente” quizá por la desinformación o nuestro desinterés.

¿Por qué sucede qué solo un pequeño grupo habla en cualquier asamblea? Es verdad aunque vemos en la facultad personas que proliferan la democracia y piensan que cada asamblea es un “Ágora”, un lugar donde cada persona asistente tiene un determinado tiempo para hablar, lo que causa que esta asamblea, por la coordinación y falta de objetivos claros, cabe su propia tumba como hasta ahora lo han estado haciendo.


ASAMBLEAS GENERALES DE HISTORIA Y EL ACTUAL ESTADO DEL CEHIS. 

La asamblea general de Historia:
Ø  “Es la instancia máxima del CEHIS. Está integrada por los estudiantes matriculados en la E.A.P. de Historia en el año académico vigente. Su convocatoria se realiza una vez cada mes” (Art. 11 Estatuto del CEHIS)

Una vez  conversando con un estudiante de Huamanga nos impactó la iniciativa de su parte de promover el estudio de la Historia más adecuada puesto que su carrera estaba compartida con Arqueología y se dividían por este hecho. Es muy parecido a nuestro caso, solo que más drástico porque en cada asamblea no hay esa organización correspondiente y eso es criticable así como cualquier espacio de decisión, porque si nos basamos en la política de nuestro actual CEHIS (Centro de Estudiantes de Historia) es muy claro todo esto.
He aquí nuestro gran problema. Como mencioné en un comienzo en la asamblea se discuten determinadas cuestiones para adoptar decisiones sobre ellas, pero no lo hacen sino alargarlo con una misma idea 3 horas más, logrando así que las personas se retiren ¿Por qué llamarle “asamblea” entonces? Es claro que en cada asamblea se disgrega por grupos y hasta por “bases” y no llegan a un acuerdo de manera concisa que si no es por todos los insultos ya lanzados y por el largo tiempo que ha tomado para todos los presentes, esto no acabaría. Y ¿Dónde quedó el  “respeto a los derechos, deberes y a la dignidad del estudiante de la Escuela Académico Profesional de Historia de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos”? (Art. 4 Estatuto del CEHIS)

¿En qué se ha enfocado nuestras asambleas en estos últimos meses?
1.       En el III Congreso Internacional de Estudiantes de Historia (III CIEH)
2.       Toma de Facultad

Mi criterio para escoger estos dos puntos es claro, puesto que durante estos meses se enfocaron en la realización del CIEH como aspecto de mayor importancia y en la toma de facultad debido a todo lo acaecido en nuestra facultad.

Pero esta no es la única labor de nuestro Centro de Estudiantes “pues acaso no tiene como fin el fortalecimiento del nivel académico profesional y el desarrollo integral de todos los estudiantes”, y he aquí en el cual se ha fallado pues no se impulsó en ninguna de las casi cuatro semanas de la “toma de facultad” el fortalecimiento académico sino más bien centró sus fuerzas en nuestro queridísimo III CIEH que duró menos de una semana y no captó a la mayoría de estudiantes de Historia. Eso no quiere decir que se impulsen este tipo de eventos que tuvo ponencias magistrales y todo lo demás, pero acaso debemos centrarnos en algo y descuidar lo demás. He aquí el error porque después del III CIEH  ¿Qué se hizo en el CEHIS? Pintar de colores con manera cuidadosa un evento que no demanda tanta labor del CEHIS para posteriormente pintar a blanco y negro de manera exacerbada nuestra organización estudiantil, que por cierto ya tiene defectos de organización.


¿Por qué a mitad de año aun no tenemos nada concreto como organización de estudiantes? Acaso esperamos que se acabe un evento que paradójicamente ha tomado toda nuestra fuerza organizativa, para luego lograr lo que verdaderamente nos confiere como organización de estudiantes. Llegado a este punto empezaré a responder el porqué aun llamamos asamblea a este círculo de supuestamente personas recurrentes de manera continua a la organización estudiantil de la escuela (CEHIS). Muchos vemos las mismas caras, los mismos conflictos, la disgregación de nuestra escuela y sobre todo la desorganización ¿Qué hemos hecho? Algunos de su parte, han apoyado hasta donde pudieron a esta cuasiorganización, y como indiqué evoco esta pregunta a los estudiantes de la escuela de Historia, más bien a toda organización que puede tener objetivos claros ¿Qué hemos hecho?

Pero también el error discurre en los estudiantes porque esperan ser organizados mas no organizarse. Sí aun no hemos alcanzado en la más pequeña organización algo concreto ¿Cómo esperamos lograr a mayor organización más grande? Sí aun no podemos realizar “proto-objetivos” ¿Cómo esperamos realizar objetivos? Preguntas redundantes tal vez, pero que guardan relación.

¿Cómo debemos organizarnos entonces? Organizarnos con objetivos claros y no como lo hacen ciertos grupos de estudiantes proliferando frases que aparte de desprestigiar a una persona, organización política o institución  generan destrozos y daños en los patrimonios históricos- actualmente lo vimos en el monumento de la Plaza San Martín- Somos estudiantes universitarios no vándalos qué pintamos y destruimos aquello que por ese afán de rebeldía o revolucionario se impregna en la mente de cada persona que no tiene objetivos claros. ¿Conga no va? ¿Conga si va? Estudiamos la realidad peruana para pronunciar solo eso, o lo hacemos para analizar el aspecto social, económico y político para dar soluciones concretas. Dejemos este desenfrenado afán de proliferar frases que no llegan a nada, si queremos llegar a que verdaderamente nuestra población peruana tenga esta conciencia de su realidad pues trabajemos en estudiar cada aspecto que bien tiene problemas desde el pasado. Cada uno de nosotros que acuñamos el término de estudiante es por “estudiar” mas no para hacer esos actos que solo demuestran nuestra discapacidad para afrontar los problemas actuales en nuestro país.

Nuestra universidad, como se viene vertiendo hasta ahora, es un “pequeño Perú” con todos sus problemas de corrupción, falencias económicas, discriminación, etc. No solo debemos estar encerrados en aulas y en bibliotecas, sino tener  más cercanía a la realidad para no creer que afuera todo sea tranquilidad. Una formación integral como personas, se logra participando de alguna u otra manera en estos medios de protesta, para no estar desligados de la realidad, porque es la forma de hacerse escuchar ante la sordera del otro. Siempre y cuando vaya después de lo que se debería hacer: consultas, propuestas, conversaciones, diálogo, etc.

En conclusión como personas políticas que somos capaces de tomar decisiones podemos dar soluciones a los problemas pero desde nuestro aspecto de Investigadores y científicos sociales. Busquemos eso mas no la decadencia de nuestro tan apreciado término de “estudiantes universitarios”. 



domingo, 8 de julio de 2012

PLAN Z



Verónica Reyes
Estudiante de Historia de 1er año de la UNMSM
Miembro de Annalicemos Hist8ria.


(Fuente de la foto: Grupo de facebook: "La facu esta tomada") 


A un mes de la toma; y con las clases reincorporándose, este lunes, queda para tema de reflexión que significó esta toma para mi, estudiante de primer año.

A mis ojos, esta toma empezó sin consulta previa, fue a propuesta de nuestros "representantes", que representaron a los 60 –o menos- compañeros presentes que aceptaron tal medida como justa y necesaria, como deber y salvación para la situación en la que estaba inmersa la facultad: con un decano que lleva ya tres años en el cargo de forma fraudulenta, aunque teóricamente sea un decano encargado "legal" ya que se encuentra avalado por el rector, al encontrarse las elecciones suspendidas por la demanda interpuesta por el profesor Salazar Zapatero, tanto a la facultad como a la universidad, la cual dicho sea de paso sigue en proceso. En la práctica esta de forma ilegal en su cargo, puesto que un decano encargado no debe estar por más de 30 días, como tal según estatuto, pero el sector docente que lo apoya menciona el hecho de que el proceso esta judicializado y aun no se ha dictaminado fallo alguno. Fue designado decano temporal por el ex rector Izquierdo en el 2010, pero ratificado en el cargo por el actual rector Cotillo. 

Amparándose en todo lo expuesto anteriormente se propuso y aceptó la toma sin más miramientos, sin plan B o C...y cual trampa realizada por la marca ACME todo resultó otra cosa más de lo mismo: se perdieron tantos días de clase para dejar a la facultad en las mismas condiciones con las que empezó la "toma", aunque cabe añadir los graffiti en su interior cual afán moralista que perpetró la "comisión de prensa" en la fachada de la facultad, que bien a de combinar con el verde limón que hace años impera en nuestra bien cuidada facultad. Ésta se mantuvo a puertas cerradas todo este tiempo con la finalidad de que no se realizaran clases dentro de sus bien cuidadas y actualizadas instalaciones, pero no contaban con la astucia y sagacidad de algunos que viéndola venir realizaron clases en otras facultades; pero los más realistas mandaron trabajos de 70% del promedio final.

Por otro lado, se nos dejó a nosotros, alumnos de primer año, como inocentes espectadores de una toma impuesta; valga recordar que no hubo consulta previa bajo el alegato de que bajar a las bases a concientizar haría que nuestro decano tome cartas en el "asunto" y desbarate nuestra "bien organizada" toma de facultad, dejándonos a nosotros -en su mayoría- la importantísima misión de ser parte de la "comisión de seguridad", y es que alguien se tenía que amanecer. Cabe añadir la cantidad y calidad de asambleas de las que fuimos partícipes; y es que para asambleas ayuda-memoria tuvimos muchas, recalcando en cada una de ellas nuestras falencias, tanto que para el segundo día ya se criticaba la toma y los avances de ésta, recibiendo criticas "constructivas" que al final terminaron por destruir la toma.

Y es que para gustos y colores no se han escrito autores y en corta relevancia todos queremos nuestro agosto, setiembre, y por qué no, nuestro afamado mes morado, octubre.
A su vez ni cortos ni perezosos realizamos nuestro III Congreso Internacional de Estudiantes de Historia, claro contando con la gentil diligencia del Director de Escuela y del actual Decano para que estampen sus sellos y firmas en los certificados, estando éstos guardados a puertas cerradas de la facultad. 

Ahora con la toma ya levantada, porque según muchos no se puede sostener ya que no hace presión efectiva al decano, y puesto que a éste le valía gomina que perdamos clases o no, y viendo a última instancia la realización de un plan Z como medida de lucha con las clases reincorporándose, queda atestiguar si la posible, y con todo el deseo de mi corazón poco probable, pérdida del ciclo tenga a bien algún fructífero desenlace, por el bien de la COOGRE

miércoles, 4 de julio de 2012

¿Cuentistas? ¿Chismosos? ¿Chistosos? ¿Perdidos en el tiempo?

Por: Brian Mamani

Comenzaré con una pequeña introducción de como llegué a estar con el profesor Francisco Medina Sánchez: empezando las clases de primer ciclo, angustiado y nervioso en parte por los tipos de profesores que me tocarían, algunos son buenos me dijeron. Bueno, el caso especial fue en el curso de Visión Histórica, curso básico para todas las escuelas de Ciencias Sociales, mi elección de profesor me llevó con Rolando Pachas Castilla, que empezó presentando a su jefe de práctica, Ángel Sandoval Sánchez; pero eso no sería todo, por que amenazó con cambiar el horario de clase. Los alumnos cayeron fácil, tal vez por la euforia de dormir un poco más, ¿quién sabe? Bueno eso fueron comentarios que me dijeron, pero esto afectaría mis horarios, así que tuve que soportar la agonía de una larga cola para las rectificaciones, pensé que seria para mejor. Solo había una opción, Eduardo Vásquez Monge. Esto no acabaría ahí: todo empezó cuando presentó a su jefe de práctica Francisco Medina Sánchez, un profesor que ha causado incomodidad no solo a mi persona, sino a otros estudiantes de historia que se encuentran en el salón, siendo nosotros el foco de gracia para el profesor, el susodicho del quien voy a criticar y/o verificar en que se fundamenta los términos con que se refiere a los historiadores, siendo principalmente comentarios despectivos.

Los calificativos más comunes que nos otorga el profesor Medina Sánchez, a los historiadores, son las siguientes:

1.      Cuentistas:
Ø     Concepto:
v    adj. y com. [Persona] que cuenta mentiras, chismes, o que exagera la realidad
v    com. Persona que se dedica a narrar o escribir cuentos
Ø     EL primer término o adjetivo obviamente es muy ofensivo, el segundo se relaciona; ¿que tuvo que considerar Medina Sánchez para llegar a decirnos este término? ¿pensó en lo que dijo? ¿solo fue un impulso? ¿resentimiento? ¿sabrá el concepto?
Hay que tener en cuenta que de acuerdo al modo de enseñanza quenos imparte los profesores, será como nosotros la plasmemos en otras actividades: si enseña claro y directo, seremos igual de claros y directos; si es confuso, creará en nosotros la misma confusión; respondiendo las preguntas, si pensó o no, creo que lo ofendería si digo que no piensa, asumiré que solo se confundió; fue un impulso tal vez, seguro no se le ocurrió otro término para referirse a nosotros; resentimiento es un criterio que me dan algunos compañeros, suena extraño pero para los que estamos en su clase nos hace ver eso; de saber el concepto o no, obviamente debe saber, pero se excedió al acuñarnos ese término.
Pero como hay buenos historiadores también hay malos; lamentablemente el término usado por Medina Sánchez no se aleja de la realidad, no en todos obviamente, pero hay algunos que faltan el respeto a la Historia. “Cuenta historias” o “cuentistas”, estos tipos de profesionales con falta de moral y de honradez intelectual que existe en la actualidad y desde antes, dejando de lado su labor de historiador, ni saben ni son honestos, trabajan presos de los prejuicios ideológicos, llenando sus contenidos e informaciones, que les brindan al público, con un contenido que se dedica a agitar las masas y a hacer propaganda política, alterando el relato de los hechos. Es lamentable y vergonzoso, sin duda alguna es una ofensa a la Historia, y al público amante y/o lector de la Historia.
2.      Chismosos:
Ø     Concepto:
v    adj. y s. Que chismorrea o es aficionado a contar chismes, murmurar.
Ø     Chismosos, ese término no hace más que solo causarme risa. No sé el motivo que tuvo para decir eso, yo preferiría decirlo emisarios de la Historia, que cumplen un fin social que es el de mantener una memoria colectiva; como decía Charles O. Carbonell: “…Acordarse, para el, es existir, perder la memoria es desaparecer…”. [1]
Somos los historiadores los responsables de mantener un registro claro de los acontecimientos del hombre a través del tiempo, realizar investigaciones que puedan llenar los vacíos que tiene la Historia a lo largo del tiempo, investigaciones que aporten nuevos conocimientos, que descifren enigmas de sociedades antiguas u otros, y todo esto comunicarlo, para el conocimiento y enriquecimiento del lector, todo en beneficio de las generaciones actuales y futuras.

3.      Chistosos:
Ø     Concepto:
v    adj. y s. Que acostumbra a hacer chistes.
v    adj. Que tiene chiste o gracia.
Ø     En este término no sabría que decir de Medina Sánchez. Tal vez le parezcamos graciosos como personas, pero cuando lo dijo no lo hizo con ese sentido, si no que dio a entender que lo que hacemos los historiadores es una mofa de los acontecimientos del hombre, que somos poco creíbles, que somos hasta ridículos con nuestras afirmaciones, para mi una ofensa al historiador. Eso no es todo: afirma que son los arqueólogos los que están cerca de la verdad, por sus elementos químicos y otras pruebas que hacen que son solo aproximaciones, que llegan a tener un gran margen de error, algunos hasta inventan restos, solo por fama, eso sí lo considero chistoso.

4.      Perdidos en el Tiempo:
Ø     Concepto:
v    adj. Que no tiene dueño conocido o destino determinado.
Ø     Este es el último de los términos que nos dice Medina Sánchez, dudo que sea el último, pero como justificar esto, no es vanidad mía pero dicen que los historiadores son los amos del tiempo; es obvio admitir que hay fechas de las que no se puede decir algo concreto o afirmarlo como verdadero; según Francesc J. Fortuny: “El tiempo del historiador es muy suyo; es un producto de su quehacer profesional. El tiempo del historiador  es una de las especies del tiempo. Una especie de tiempo mucho más condicionante de las elaboraciones historiográficas que condicionado por  ellas. Sin embargo, se genera en la historiografía a partir de una primera opción conceptualizadora del historiador.” [2]
No necesariamente es el historiador el que hace una cronología, pero es una de sus funciones, el de poner orden y coherencia a los hechos en el tiempo, es necesario tener las historiografías de una forma ordenada, por ejemplo: Grecia clásica, la helenística, la medieval, la romántica, la positivista, esto es necesario para una mejor comprensión del proceso evolutivo del hombre en el tiempo; en fin, es un pecado para el historiador el no conocer el tiempo de lo hechos.

En conclusión, solo diré que estos tipos de comentarios del profesor Medina Sánchez me molestan e incomodan, pueden ser críticas pero en clase no explica el porqué de esos comentarios, solo dice que vivimos en nuestro rollo; pero no puedo desmerecer el nivel que tiene su enseñanza, no es mala, pero tampoco la voy a alabar, da buenos datos, domina el tema, en parte ordenado, un poco tardón, da buenas lecturas, presiona al alumnado a leer, y otras buenas que olvido y no las menciono; solo espero aprender más y... ¡aprobar este curso!
 

[1] La Historiografía, Charles O. Carbonell, 1° edicion en español, 1986, Fondo de Cultura Económica

miércoles, 27 de junio de 2012

LA COLUMNA VERTEBRAL DEL ESTADO VIRREINAL QUE EDIFICÓ EL GOBERNADOR LOPE GARCÍA DE CASTRO

La construcción del "cuerpo orgánico de república"

Por Javier Enrique Robles Bocanegra
El concepto cuerpo orgánico de república se inserta en la instauración de los corregimientos de indios en abril de 1565 por el gobernador Lope García de Castro. Los fundamentos que tuvo el gobernador para crear dicha institución se expresa en tres ramas: La dispersión de los indígenas, el maltrato que recibían por el encomendero y la perpetuidad de la encomienda.

Para ver estas tres ramas es preciso analizar la obra de Guillermo Lohmann y de Carlos Lazo-Javier Tord. El primero nos brindará el alcance institucional de las causas del corregimiento y el segundo el alcance social insertado en el sistema colonial legalista.
La dispersión del indígena lo ejemplificaba bien Castro al decir que es como si el corregidor de Toledo hubiese de oír quejas en León, no se sentía la autoridad real en los indios, los territorios eran muy extensos[1]. A ello se sumaba que los alcaldes de indios actuaban a petición del curaca y encomendero, la mala recaudación tributaria reflejaba una restricción de los gastos fiscales y la perpetuidad de la encomienda, al desaparecer, estos revertían a la Corona.
Es así que se necesitaba crear una institución capaz de marcar la representatividad del poder regio en los indígenas y ampararlos en el buen gobierno, que se representa con la visión de justicia real, mediante el cual se obraba sobre los cuerpos de la sociedad a través de la economía de la gracia, distribuyendo derechos, prerrogativas y cargas según el lugar que se ocupa en la sociedad[2]. Esa institución sería  para Castro los corregimientos de indios. Dicha institución debían de cumplir la máxima función política: insertar a los indígenas en el cuerpo orgánico de república, recayendo ese papel en el corregidor quien sería el nexo entre la república de españoles y la república de indios[3], actuaría como el organismo intermediario entre los gobernantes y gobernados.
Estos corregimientos de indios, sin duda marcarían la interrupción y limitación de las relaciones entre los indios y los encomenderos[4], habían autoridades propias, privadas y especiales para los indios porque el corregidor personificaba al Rey mismo en el distrito, era la encarnación del poder real. Es allí donde se insertaba en un cuerpo político de corte real madrileña.

El corregimiento tenía que marcar una representatividad del poder central regio y eso Castro lo aplico muy bien, el corregimiento debía ser la pequeña corte real que se asemejaba a un cuerpo humano, donde el Rey era la cabeza, y los funcionarios reales y elites los diversos órganos del cuerpo, se interrelacionaban entre sí para garantizar la armonía social en la comunidad política, esto es el equilibro de los cuerpos políticos, manifestando practicas patrimonialistas y clientelistas a su alrededor.
Todo eso debían de encarnarlo los corregimientos, pequeñas cortes distritales, el corregidor era la cabeza del cuerpo, daba la unidad del cuerpo político y sus órganos eran los funcionarios como los curacas, los alcaldes de indios, sus consejeros y para dar la armonía entre los miembros del cuerpo, el corregidor pactaba con las elites indígenas locales y funcionarios cercanos.
Esta inserción del corregimiento lo analiza  Carlos Lazo y Javier Tord, explicando que la institución funcionó como prototipos de justicia feudal ( protección a cambio de trabajo) se constituyeron a satisfacción del rey, funcionarios y señores indianos de todos los sectores[5],  viéndose en un trasfondo que era anteponer una frígida justicia protectora para exigir luego concretas prestaciones personales[6], con lo cual vemos las practicas clientelistas para armonizar el cuerpo político, un “buen gobierno” era hacer una correcta justicia protectora indígena para luego practicar el patrimonialismo con las elites locales con el trabajo indígena para mantener el equilibro de los cuerpos.
Las prácticas patrimonialistas y clientelistas del cuerpo político del corregimiento manifestaban los negocios de gobierno, los males menores y necesarios[7] para mantener la armonía de los miembros del cuerpo. En primer lugar;  estaban la designación de algún cargo para los hijos de los conquistadores beneméritos nacidos en el Nuevo Mundo, ellos eran los llamados a pactar o consensuar con el corregidor al igual que los curacas. Segundo; satisfacía compromisos señoriales de estamentos con la corte madrileña, tercero; aseguraban los corregidores a los nobles principales de su séquito, solo a sus allegados políticos les repartía los cargos. De esta manera los funcionarios podían cumplir todas sus funciones de acuerdo a su cuerpo, alcaldes de indios, curacas, consejeros, alguaciles y todo esto debía de expresarlo el corregidor de indios, la cabeza del cuerpo orgánico de república distrital en el interior del Virreinato del Perú.

El segundo análisis a llevar es la construcción del concepto cuerpo orgánico de república. Es preciso analizar la obra de Alejandro Cañeque y Rafael Sánchez- Concha Barrios. Este último señala que tiene sus inicios en la cadena del ser, donde todo parte de la divinidad, llega al más ínfimo de los seres y retorna al Creador, no hay vacios, todo concuerda armoniosamente y forma al mismo tiempo una jerarquía[8], afirmando entonces que el concepto de cuerpo de república es tradicional en la cultura política. Platón y Plutarco alimentaron este concepto como un cuerpo humano, en donde los órganos del cuerpo eran los miembros, se encuentran unidos por la cabeza del cuerpo y trabajan de acuerdo a sus cualidades naturales.
Estas ideas reforzaron una definición bajomedieval de cuerpo místico organizado por la sociedad cristiana,[9] donde todos los hombres se encuentran unidos al cuerpo de Cristo y se convierten en sus miembros, siendo Cristo la cabeza y engloba al Universo como dominio del Señor.
El cuerpo místico se uso como metáfora del cuerpo humano y eso produjo préstamos de un cuerpo a otro, el cuerpo político de Estado tuvo entonces un fundamento en el cuerpo místico secular de la Iglesia que tenía los fundamentos políticos y jurídicos del mundo laico, la unión de estos dos cuerpos dio origen al cuerpo de república. Tuvo también un origen político en España durante la guerra contra los moros, se necesitaba la unidad frente a la multiplicidad de sus partes, es así que nace el orden social representado en el rey Alfonso X, el Sabio[10]. La unidad de los reinos daba un solo cuerpo político íntegro para que se procuren el bien común.
El bien común significaba la armonía de las partes o los miembros del cuerpo, que no solo significaba bienestar material, sino el bien de la naturaleza humana en toda su plenitud. Para lo último era entonces necesaria la conjunción con el cuerpo místico con el cuerpo político llevándose la salvación de los súbditos y la justa vida de ellos. Sánchez-Concha lo expresa como “la política vida del cuerpo místico de la cosa pública”[11].
En conclusión el cuerpo de república tenía su origen en Dios y su gobierno terrenal era el nombramiento de los reyes españoles, debajo de ellos se situaba el cuerpo político de la sociedad bien concertada armoniosamente.
Este cuerpo de república al trasladarse a América virreinal va tomar la forma de un cuerpo orgánico de república, estructurando un Estado organicista. Para ver ello, debemos entender Estado como un conjunto de relaciones entre personas más que como entidades que poseen vida propia[12]. El poder político estaba disperso en una constelación de polos relativamente autónomos, cuya unidad se mantenía simbólicamente como “cabeza única”[13]. Esos polos eran los diferentes “cuerpos” que componían a la comunidad política, estaban unidos por el virrey que cumplía dos funciones: representar la unidad del cuerpo político y mantener la armonía entre todos sus miembros, garantizando sus derechos y privilegios, eso solo eran posible con una sola cabeza y ese era la figura del virrey.
El cuerpo político unificado  se concebía de modo organicista, porque todos los miembros del cuerpo se les comparaban sistemáticamente con el cuerpo humano, cada miembro tenía su rol como un órgano corporal específico[14]. Es así como el Estado virreinal para el siglo XVI adquiere un estilo orgánico representado en sus miembros con diversas funciones, y de cuerpo de república al adquirir una unidad del cuerpo, un todo con los habitantes del reino, donde el monarca o virrey era la cabeza y el reino, los miembros.
En esa concepción no había una separación entre Rey y Estado formaba un cuerpo colectivo del príncipe, mediante una corporalización de la comunidad política o poder personalizado en la colonia. Es decir un fundamento clave para reconocer que el virrey era la unidad y la cabeza del cuerpo orgánico de república,  era reconocerlo como la personificación viva del Rey en el territorio, para ello era necesario tener una cercanía y contacto directo con la persona en la cual reside el poder regio[15]. Al virrey se le consideraba en posesión de toda majestad, de todo el poder y autoridad del monarca. Tenía que cumplir principios políticos-morales para el “buen gobierno” del cuerpo orgánico de república. Ese buen gobierno será la aplicación política del cuerpo político que veremos a continuación.
El análisis de la aplicación del cuerpo orgánico de república tenía su base en el buen gobierno de la justicia, ya que asegura la paz, la armonía y la tranquilidad del cuerpo político. Para ello, Cañeque nos habla de que el virrey debía de mantener la lealtad de sus vasallos para el buen gobierno y eso reflejó en la aplicación de redes de patronazgo y clientelismo[16].
El patronazgo o prácticas patrimonialistas se sustentaba en que para mantener la armonía del cuerpo orgánico de república era necesario que el dirigente nunca dejara de premiar a los buenos vasallos y castigar a los malos. Se requería de cierta generosidad del rey hacia sus súbditos para conferir vitalidad, fortaleza y virtud a los miembros del cuerpo político. El patronazgo tenía a decir de Cañeque dos objetivos: un control más efectivo del virreinato con la creación de redes de lealtad personal y aseguraba la lealtad de sus miembros al quedar unidos por la deuda de gratitud[17], debía de servir al monarca porque le otorgó los premios.

El patrimonialismo reflejaba que el Rey es el dueño de la tierra y padre del Reino[18] . Es así que el patronazgo trajo consigo redes masivas de clientelismo, un complejo entramado de reciprocidades mutuas que entretejía a loso súbditos de todos los estragos de la corte. El virrey debía escoger a quienes lo acompañaban en el manejo de Estado, regalando premios, mercedes y oficios para alcanzar la justicia del buen gobierno[19].
Arancivia lo desarrolla como alguien quien asciende por la gracia del poderoso y recibe una prebenda quien logra una recomendación que convenza a la argolla[20]. En esos términos no hay que confundir con corrupción, el patrimonialismo y el clientelismo de corte prebendista era necesario para el cuerpo orgánico de república, la corrupción política que se define en la época con la tiranía del virrey o el desequilibrio del poder.
 Las redes clientelistas aplican un espacio exclusivo y excluyente del poder virreinal, ya que la corte virreinal fue el centro de negociación permanente entre el virrey y la élite criolla, era el círculo inmediato en donde salían las principales mercedes, oficios y nombramientos del reino[21], ascendía quien penetraba en la camarilla del virrey, sabiendo mantenerse en ella.
Arancivia señala una caracterización de las redes clientelistas y prebenditas del virreinato, el virrey aplicaba el patronazgo solo a su corte virreinal, a sus allegados políticos del palacio de Lima, asunto que no ocurría en el siglo XVI, todos los criollos tenían su cargo funcionario. Su entorno político estaban todos los funcionarios virreinales, como su secretario, sus oidores de la Audiencia, los corregidores, y los de su corte como gentiles hombres, arcabuceros, camareros, maestresalas, mayordomos, pajes, y criados de su palacio[22]; porque era necesario ganar aliados y dependientes con el fin de fortalecer su propia figura y de la monarquía en la lealtad de sus súbditos como ya lo indicamos anteriormente.
Para finalizar el análisis, las redes patrimonialistas y clientelistas también eran el mecanismo esencial para que el virrey alcance legitimidad como unidad del cuerpo orgánico de república. Con el patronazgo regio, los virreyes fortalecían el poder de la Corona y con las redes clientelares, afianzaban más el poder regio[23].
En conclusión, la columna vertebral del cuerpo orgánico de república eran las redes patrimonialistas y clientelistas que servían como la aplicación del Estado organicista virreinal del siglo XVI.

[1]  Guillermo Lohmann Villena.  Guillermo Lohmann Villena.  El corregidor de indios en el Perú bajo los Austrias. Lima 2001. PUCP , p. 92

[2]  María Teresa Calderón.  La majestad de los pueblos en la Nueva Granada y Venezuela 1780-1832. Taurus,  Colombia 2007,  p. 57
[3]  Guillermo Lohmann Villena.  El corregidor de indios en el Perú bajo los Austrias. Lima 2001. PUCP , p. 91-92
[4]  Ibídem , p. 69 y p. 106
[5]  Carlos Lazo y Javier Tord:   Economía y sociedad del Perú Colonial.  Tomo III. Mejía Baca, Lima 2001, p.  39
[6]  Ibídem, p.  43

[7]  Ibídem, p.  43

[8]  Rafael Sánchez Concha-Barrios.  La tradición  política y el concepto de cuerpo de república en el virreinato.  Lima 1999.  UNMSM, p. 102
[9]  Rafael Sánchez Concha-Barrios.  La tradición  política y el concepto de cuerpo de república en el virreinato.  Lima 1999,  UNMSM,  p. 103. Este concepto de cuerpo místico nació en 1150 y se definió como el cuerpo oficial de la Iglesia, siendo la cabeza Cristo y cuyos miembros eran los arzobispos, obispos y prelados.
[10]  Ibídem,  p. 105
[11]  Ibídem,  p. 106.  La cosa pública o res pública tenía que velar por la felicidad tanto en el mundo terreno como el ultraterreno.

[12]   Alejandro Cañeque.  Cultura vicerregia y Estado colonial. Una aproximación crítica al estudio de la historia política de la Nueva España,  México 2001 New York University, p. 9.   El Estado no debe ser definido como expresión institucional de relaciones sociales.
[13]   Ibídem p. 12.
[14]   Alejandro Cañeque.  Cultura vicerregia y Estado colonial. Una aproximación crítica al estudio de la historia política de la Nueva España,  México 2001 New York University, p. 14
[15]  Ibídem , p. 16
[16]  Ibídem, p. 38.
[17]  Ibídem , p. 39-40

[18]   Eduardo Torres Arancivia.  La imagen del rey en un siglo de rebeliones. Poder, buen gobierno, tiranía y legitimidad en el Perú Borbónico.  Revista Diálogos, UNMSM, Lima 2006 p. 108
[19]  Eduardo Torres Arancivia.  La imagen del rey en un siglo de rebeliones. Poder, buen gobierno, tiranía y legitimidad en el Perú Borbónico.  Revista Diálogos, UNMSM, Lima 2006 p. 109-110.   El monarca impuso su autoridad atrayendo a las élites criollas e indígenas con el patrimonialismo, repartía el poder entre sus súbditos para que se autogobiernen permitiendo un pactismo o autoritarismo consensual.

[20]  Eduardo Torres Arancivia.  Corte de virreyes. El entorno del poder en el Perú del siglo XVII.  PUCP. Lima 2006, p. 27
[21]  Ibídem , p. 31
[22]  Eduardo Torres Arancivia.  Corte de virreyes. El entorno del poder en el Perú del siglo XVII.  PUCP. Lima 2006, p. 37.  Los espacios de clientelismo eran auspiciados por los propios virreyes como sus secretarios, asesores o burócratas que llevaban las riendas del reino.
[23]  Alejandro Cañeque.  Cultura vicerregia y Estado colonial. Una aproximación crítica al estudio de la historia política de la Nueva España,  México 2001 New York University, p. 46-47