jueves, 16 de enero de 2014

AYACUCHO EN EL SIGLO XX: APUNTES PARA EL ESTUDIO DEL CAMPESINADO COMO ACTOR POLÍTICO


Por Jhon Michael Napán Napán
E.A.P. Historia – UNMSM
jianferal@hotmail.com


Reunión de federaciones campesinas de Áncash y Pomacocha (Ayacucho). Fuente: noticiasser.pe

En un plano nacional nos circunscribimos en lo que se ha denominado “República Aristocrática” (1895 – 1919), donde el poder de la oligarquía terrateniente se acentúa sobre la burguesía comercial, sin embargo por estos años se establecen espacios micro regionales en el departamento de Ayacucho. Por el norte de Ayacucho (Huanta y San Miguel) la coca, azúcar y el trigo serán los productos que dinamizaran los circuitos mercantiles, en el centro (Huamanga, Cangallo) destaca la producción triguera y ganadera, mientras que en el sur la economía se encuentra activa con la producción del ganado a pie y fibras. Así mismo destaca la presencia de migrantes extranjeros (italianos, japoneses, turcos, alemanes, sirios, chinos rumanos, etc.) que dinamizaron aún más la economía regional y que en un momento dado, junto a los artesanos pondrán en tensión y en peligro a la clase terrateniente regional.[1] Estas tensiones se agudizarán, luego que a nivel nacional se consolide el poder norteamericano mediante sus inversiones directas.[2] Así pasamos a un nuevo periodo conocido en nuestra historiografía como el oncenio de Leguía (1919 – 1930), según Kapsoli se dan hasta tres procesos importantes, la ya mencionada consolidación del dominio norteamericano, el surgimiento de movimientos antioligarquicos y antiimperialistas.  Esto último se da por medio del descrédito y la decadencia de los viejos partidos políticos, en contraposición surgieron una serie de organizaciones gremiales: La Federación Obrera Regional Peruana, Flecha de Oro Indio Unido, El Comité Pro – Derechos Indígena Tahuantinsuyo y la Confederación General de Trabajadores del Perú, corolario de estos movimientos fue la fundación de los grandes partidos de masas: el APRA y el Partido Comunista Peruano[3].
Así mismo, hay que destacar que fue durante el gobierno de Leguía que se establecieron dos medios de articulación entre el Estado y las clases dominantes y el campesinado, estas fueron el Patronato de la raza indígena y la Ley de la Conscripción Vial. Esta suerte de “indigenismo oficial”, siguiendo la línea de Nelson Pereyra, conllevó a una
ofensiva que los indios desarrollaron no contra la institución estatal, sino contra los poderes locales, es decir en forma paralela a su adaptación y resistencia para con el Estado, los indígenas de Ayacucho se sublevaron, atacando principalmente las propiedades de los hacendados de la zona[4]
Se dan una serie de sublevaciones y tumultos, como las que ocurrieron en la ciudad de Ayacucho en 1921 y 1922 (fue sobre todo por el precio elevado de la tasación de las laderas y nuevos arbitrios), la rebelión de Cangallo y Víctor Fajardo de 1922 – 1923 (el desacato a las disposiciones gubernamentales e incumplir con los requerimientos de la Conscripción Vial), y a las amenazas de sublevación procedentes de Huanta en 1924 (para ser más precisos en Luricocha, derogatoria de la ley de la Conscripción Vial, la del impuesto a la coca y el estanco a la sal)[5]. Sin embargo las de mayor importancia será los sucesos de La Mar en 1923, los campesinos se sublevaron contra el principal terrateniente de la zona, Albino Añaños, propietario de la hacienda Patibamba e  invocaban la intermediación del Estado en la atención de sus pedidos (reducción de determinadas contribuciones que afectaban a su economía cotidiana y a su economía moral, y de solicitar un correctivo para la familia Añaños). Un ejemplo de la afectación a la economía moral sería:
Los indígenas de La Mar el 25 de junio de 1923 reaccionaron en forma violenta tras la decisión del alcalde de Chiquintirca Grimaldo Gutierrez – para su mala suerte vinculado a la familia Añaños – de cobrar un impuesto por la celebración de una corrida de toros el de la fiesta de San Juan Bautista, una actividad tradicional de los pueblo andinos[6]
Estos levantamientos mencionados, siguiendo la línea del trabajo se enmarcan dentro de la lógica de los campesinos como actores políticos de su propio destino, seguimos la línea definida por Renzo Aroni
El punto de vista de los campesinos como actores políticos ha sido tratados en los trabajos de Shanin, Wolf,  Hobsbwam, quienes desarrollaron el papel del campesinado en los procesos revolucionarios en el siglo XX, como actores políticos más que una comunidad guiada. En esa línea los estudios subalternos también han afirmado la capacidad de acción política del campesinado, como un “sujeto histórico, activo y consciente”, con formas de organización autónoma, que defiende intereses individuales y/o colectivos[7]
Si bien en la época donde circunscribo el trabajo los levantamientos se rigen por reclamos asociados a hechos contextuales, que a la postre sirven como aliciente para la posterior lucha por la tierra. Quizá el ejemplo más importante en Ayacucho sea el movimiento campesino de Pomacocha, que desde 1945 luchó por el reconocimiento como “comunidad campesina”, lográndolo finalmente en 1975 cuando funcionarios de la SINAMOS entregaron en la Plaza de La Libertad en Pomacocha el título de reconocimiento[8]. Ejemplos como este, según Alberto Flores Galindo definió una de las características del paso del indio a campesino, aclaro que esto no quiere decir que el elemento indio desaparezca, sino que ya no es del todo dominante como antes[9]. Por ejemplo un estudio reciente de Elio Pavel Trigos Jayo sobre Chungui y el caso en La Mar, nos dice que se recuperaron tierras a costa de muertos y heridos, a la vez que hay una relativa calma durante los años 30’ y 60’ “no se encuentra en la documentación hechos de tamaña magnitud, hasta los sucesos de los grupos guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional”[10]. Es a partir de la declaración de la “reforma agraria” donde los pueblos campesinos ven la posibilidad de lograr un verdadero reconocimiento, ya que la situación no se resolvía con la salida de los hacendados de las tierras, así por ejemplo el grupo campesino Moyocc Totora N°70 lucha por su reconocimiento (de estas se desprenderán las comunidades de Pallcas, Totora, Tastabamba, Putucunay[11]).
            Los impulsos de modernidad implementados durante el oncenio de Leguía, que en inicio dotaron de un mayor poder a los gamonales terratenientes (el aprovechamiento de la ley de la Conscripción Vial sobre todo), se convirtió en algo contraproducente. Uno de las razones más importantes sería la perdida de mano de obra de parte de los hacendados que fueron destinados al trabajo de la construcción de redes viales; mientras que la otra vendría detrás de esta con la consolidación de las redes viales y la desaparición del arrieraje.
En efecto, al construirse las carreteras La Mejorada – Lima en 1924 y Nazca – Puquio en 1926 se perdió definitivamente la unidad del territorio departamental. Las provincias de Lucanas y Parinacochas empezaron a relacionarse de manera más estrecha con Ica y el norte de Arequipa, mientras que Huanta se vinculaba con Huancayo y el departamento de Junín[12]
Esto hizo que las haciendas ayacuchanas pasaran por una situación crítica, sus productos no podían competir con los bienes de Huancayo y Lima que llegaban a través de carreteras y eran más baratos, así se vieron obligados a vender sus tierras a comerciantes, burócratas o a los mismos campesinos[13]. Fenómeno que se hizo evidente durante la Reforma Agraria, debido a que afectó una cantidad reducida  de terrenos, ya que algunos terratenientes habían parcelado o vendido sus propiedades. Llegado a este punto es pertinente señalar dos cuestiones importantes que se iban tejiendo paralelamente, luchas por la tierra y el reconocimiento de las comunidades. La primera sería  la presencia de los grupos políticos, sindicatos y asociaciones en el campo Ayacuchano, que a larga data serán fundamentales para la explicación del surgimiento de grupos radicales, como el de Sendero Luminoso. Mientras que la segunda será el factor educativo como lineamiento del progreso.
             La presencia de grupos políticos de izquierda (desde el APRA, El PCP, y sus diferentes variantes, Vanguardia Revolucionaria, entre otros), asociaciones como la CCP, o el papel de la misma SINAMOS en Ayacucho no han sido abordados pormenorizadamente. Considero que una mayor profundización sobre el papel de estos grupos, ayudará a una mejor comprensión de la cultura política en esta zona. Si bien es cierto que la presencia del APRA en Ayacucho se remonta a los años 30’, y el detonante de su accionar en el 34, posteriormente su lineamiento político cambia, esto a propósito a su desempeño en el reconocimiento de la comunidad de Pomacocha, será uno de los principales opositores.
Posteriormente, los parlamentarios apristas destacaron al pueblo de Pomacocha a un dirigente llamado Andrés Calderón Vizcarra, con las intenciones centrales, de ganar adeptos en el campesinado, dividir el movimiento campesino y frenar el avance de la Confederación Campesina del Perú (CCP). Calderón Vizcarra, logró amistar con varios campesinos de parte de arriba del pueblo, especialmente con el último mayordomo que eligió el Monasterio, Ponciano Bautista Quispe ambos formaron la “Unión familiar de Pomacocha” sector arriba, esta organización que fue ganando adeptos hasta lograr enfrentar a los de la Unión Campesina de Pomacocha fueron divididos en dos partes: los de arriba fueron llamados “apristas” y “amarillos” por no colaborar con el movimiento y desear comprar las tierras del Monasterio y los de abajo fueron denominados como “comunistas”, por estar relacionados con la CCP, que en estos tiempos estaba dirigido por el PCP – BR.[14]
            En lugares como Andahuaylas, Vanguardia Revolucionaria (VR) tendrá un papel importante en el proceso de consolidación de las luchas por la tierra y junto a la Federación de Campesinos de Andahuaylas en 1975 tomaran 68 haciendas, de las 118 existentes en la zona, posteriormente ya en 1978 la escisión de VR se hace notar y líderes como Quintanilla al mando de VR – PC se radicalizan, mientras “los campesinos tiraban por el lado más oficial de la política por la tierra con la CCP”[15]. Si bien Andahuaylas pertenece al vecino departamento de Apurímac, es importante saber su desenvolvimiento político, ya que posteriormente ya en el proceso del Conflicto Armado Interno (CAI), sirvió como refugio de los chunguinos[16].En Chungui, guerrilleros del Ejército de Liberación Nacional (ELN)  lideradas por Héctor Béjar, tendrán presencia en la zona desde el 65. Según la CVR, SL fue confundido con esta línea, sin embargo Elio Paves considera que esta adhesión se dio más por la memoria de la izquierda en la zona y sus logros[17]. Una mayor profundización del accionar de diversos grupos esclarecerá este tema.
En lo que respecta a la educación, este tema ha sido bastante desarrollado[18]. Nadie va a negar el papel de la reapertura de la Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga como foco irradiador de progreso en la región sur del país, y sobre todo en Ayacucho. Sin embargo hay que acotar que la universidad por sí sola no asume este rol tan importante, habría que añadir el proceso de democratización de la educación escolar, primaria y secundaria sobre el campo ayacuchano como el primer paso hacia el tan ansiado progreso. Así la educación asumirá un rol complementario en el proceso de reconocimiento de las comunidades campesinas, esto debido a la participación en un mundo letrado. Si seguimos la línea trazada por Carlos Iván Degregori, tendríamos que decir que hay una relación directa entre la educación y el surgimiento de Sendero Luminoso producto de la incidencia política en el cambio revolucionario, y el poder de convertir la postergación en resentimiento[19]. Por ello me parece importante remarcar lo mencionado anteriormente, el proceso político que se vivió en años anteriores al CAI y la presencia de grupos de izquierda, nos ayuda en la visualización del panorama político y social, y no solo educativo. Hasta el momento podemos decir que en la década de los 70’ se consolida al campesinado como actor político, debido al reconocimiento de sus demandas. Sin embargo, hubo otro ejemplo rotundo de su accionar, en medio del CAI, con ello quiero referirme a la participación en las rondas campesinas y las denominadas CADs. Según Cecilia Méndez marcará una vuelta del campesinado en los asuntos de la política nacional, esto es  el “pacto “militar – campesino” que se dio en la segunda mitad de los ochenta y noventa cuando el campesinado andino hizo frente común con el ejército para derrotar la insurgencia del Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso”[20].

A modo de conclusión:
El paso al siglo XX significó, una nueva lógica en la actuación del campesinado, a través del Estado se apuesta por un reconocimiento un tanto paternalista; pero a la vez empuja y propicia una institucionalización en el modo de sus reclamos. La crisis de los poderes locales y regionales, producto de las nuevas redes de conexión vial propiciaron una fuerte pugna entre el campesinado y los poderes gamonales – terratenientes. Por medio de las nuevas formas de lucha política, como sindicados o asociaciones se logró el ansiado reconocimiento oficial. Esto nos deja la idea de un campesino activo durante el siglo XX, y muy a pesar de la Violencia que se vivió en Ayacucho en la década de los 80’, su accionar se hizo notar, siendo así uno de los ejes más importantes para la derrota de Sendero Luminoso.



[1] GUTIÉRREZ TOLEDO, Johnny Carlos (1997), Denominado: “Ayacucho: Proceso político, 1900 – 1975”. Tesis para obtener el grado de Licenciatura en Historia. Ayacucho. Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga. pp. 10 – 12.
[2] Durante el periodo que comprende la denominada “República Aristocrática” no se ha encontrado muchas referencias sobre el campesinado y su accionar, en esta línea será muy importante la tesis de Pavel Trigos Jayo, titulada: "Espacios sociales, tensiones y conflictos en indígenas y notables (Ayacucho, 1906-1960) que ha sido sustentada el miércoles 8 de enero en el auditorio de la Facultad de Ciencias Sociales – UNSCH. (Agradezco la información proporcionada a Roberto Ayala Huaytalla coordinador del Centro de Estudios Históricos Regionales de Ayacucho - CEHRA.
[3] KAPSOLI, Wilfredo (1987) Los movimientos campesinos en el Perú, Lima: Editorial Atusparia. pp. 38.
[4] PEREYRA CHAVEZ, Nelson (2000), La Patria Nueva y el Indio: El impacto del Oncenio de Leguía en la Sociedad Rural Ayacuchana, 1919 – 1930. Tesis para obtener el grado de Licenciatura en Historia. Ayacucho. Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga. pp. 95.
[5] Ibíd. pp. 95.
[6] Ibíd. pp. 121.
[7] ARONI SULCA, Renzo (2009) Campesinado y violencia política en Victor Fajardo (Ayacucho), 1980 – 1993. Tesis para obtener el grado de Licenciatura en Historia. Lima. Universidad Nacional Mayor de San Marcos. pp. 27
[8] CHUCHÓN ROBLES, MIchael (2013) “Cuando encontraremos justicia: El movimiento campesino en Pomacocha” En: Huari, Año 1, N°1, Ayacucho: CEHRA. pp. 30 – 31.
[9] FLORES GALINDO, Alberto. (¿2012?) “Región y regionalismo”, “Movimientos campesinos en el Perú: Balance y esquema” En: Alberto Flores Galindo, Obras Completas. Lima: SUR Casa de estudios del  socialismo. p. 127 – 144, 349 – 370.
[10] TRIGOS JAYO, Elio (2013) “Chungui: Guerra interna y proceso sociopolítico (1920 – 1990)” En: Huari, Año 1, N°1, Ayacucho: CEHRA. pp. 19.
[11] Ibíd. pp. 23.
[12] ZAPATA, Antonio; PEREYRA, Nelson y ROJAS, Rolando (2010) Historia y Cultura de Ayacucho. Lima: IEP/UNICEF/DED/Servidor Alemán de Cooperación Social – Técnica. Programa Servicio Civil para la Paz, ZFD. pp. 146.
[13] Ibíd. pp. 166.
[14] CHUCHÓN ROBLES, Michael (2013) “Cuando encontraremos justicia: El movimiento campesino en Pomacocha” En: Huari, Año 1, N°1, Ayacucho: CEHRA. pp. 29
[15] CHATI QUISPE, Guido (2013) “¡Por la tierra…, Hasta el poder! Vanguardia Revolucionaria y la política campesina por la tierra y el poder (Andahuaylas: entre la historia y la memoria, 1969 – 1979)” En: Huari, Año 1, N°2, Ayacucho: CEHRA.pp.36 – 37
[16] Ibíd. pp. 38.
[17] TRIGOS JAYO, Elio (2013) “Chungui: Guuerra interna y proceso sociopolítico (1920 – 1990)” En: Huari, Año 1, N°1, Ayacucho: CEHRA. pp. 23.
[18] El ya clásico libro de Carlos Iván Degregori (1969) El surgimiento de Sendero Luminoso, Ayacucho 1969 – 1979; el propio Manuel Jesús Granados en (1991) El PCP Sendero Luminoso y su ideología, Juan Ansión y otros (1993) La escuela en tiempos de Guerra, Ranulfo Cavero (2012) Los senderos de la destrucción, Ayacucho y su Universidad, entre otros.
[19] DEGREGORI, Carlos IIván (2010)) Qué difícil es ser Dios. El Partido Comunista del Perú – Sendero Luminoso y el conflicto armado interno en el Perú: 1980 – 1999.  Lima: IEP.
[20] MÉNDEZ, Cecilia. (2006) “Las paradojas del autoritarismo: ejército, campesinado y etnicidad en el Perú, siglos XIX AL XX”. En: Iconos, Revista de Ciencias Sociales. N°26, Quito: Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales – Sede Académica de Ecuador. p.21. Disponible en: http://www.flacsoandes.org/iconos/images/pdfs/Iconos26/i26_dossier_autoritarismo_mendez.pdf. Consultado [12/10/2013]

miércoles, 15 de enero de 2014

Presentación del libro 'Justicia y poder en tiempos de violencia'

Presentación del libro 'Justicia y poder en tiempos de violencia. Orden, seguridad y autoridad en el Perú (1970-2000)' del Dr. Mario Meza, realizada en el Instituto Riva-Agüero el jueves 11 de noviembre del 2013. Con los comentarios del Dr. Pedro Miguel Angulo Arana; el Dr. Carlos Ramos Núñez y la Dra. Karen Spalding.

Carlos Ramos Núñez


Pedro Miguel Angulo Arana


Karen Spalding


Mario Meza


jueves, 9 de enero de 2014

Presentación de 'La plebe en armas' / 'Aprendiendo a ser libres'

Presentación realizada el martes 5 de noviembre del 2013 del libro 'La plebe en armas: la participación popular en las guerras de independencia' de Daniel Morán y María Aguirre; y 'Aprendiendo a ser libres: los avatares del Perú republicano tras la independencia' de Héctor Palza. Realizada en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Con los comentarios a cargo de Juan Jose Rodríguez, Javier Pérez Valdivia y Gonzalo Zavala.

Juan Jose Rodríguez


Javier Pérez Valdivia


Gonzalo Zavala


Daniel Morán / Héctor Palza


miércoles, 8 de enero de 2014

Conferencia 'La función social de la historia'

Conferencia 'La función social de la historia' realizada el viernes 13 de setiembre del 2013 por el historiador mexicano Enrique Florescano. Organizado por la Especialidad de Historia de la PUCP y el Instituto Riva-Agüero.

MUSEO CON VOZ PROPIA: MUSEO DE LOS COMBATIENTES DEL MORRO DE ARICA


DULCE MOSTACERO, Daniela[1]
E. A. P. Historia
daniela.dulcem@gmail.com

            El Patrono del Ejército Nacional del Perú y sus camaradas de lucha no merecen menos que un lugar donde se exhiban y se admiren sus hazañas y pertenencias. El museo se centra en la vida del Cnel. Francisco Bolognesi y la historia de los soldados que combatieron, junto a él, en el Morro de Arica, es decir, es un museo monotemático, donde personas de cualquier edad y/o profesión pueden pasar un agradable momento descubriendo la historia que estos valerosos hombres nos han dejado como legado. Es vital, dar la misma valoración al edificio ya que por su antigüedad es parte de nuestro patrimonio.

1. Antecedentes históricos del museo
El museo se levanta en la casa en donde nació y vivió durante sus primeros cinco años el ilustre coronel  Francisco  Bolognesi, el 04 de noviembre de 1816. Este inmueble perteneció en la época del Virreinato a Juan de Meza, aunque la historia del edificio se encuentra extraviada desde ese periodo hasta el nacimiento del Coronel.
En el libro La Epopeya del Morro de Arica - 7 de Junio de 1880 (Ministerio de Guerra. 1880:319-331), se nos brinda una reseña histórica sobre el museo, además podemos encontrar los decretos y legislaciones Ministeriales que hemos resumido y pasamos a dar mención:
El 29 de noviembre de 1916 se promulga la Ley N° 2368 donde se autoriza al Poder Ejecutivo la expropiación del local para que se convierta en una escuela pública a dirección de la Universidad Nacional Mayor de San Marco. Sin embargo, está ley no se cumplió; incluso en 1942 la valiosa casa estuvo a punto de ser demolida, acción que se impidió gracias a la intervención del Dr. Gamio Palacio, por entonces Concejal de Lima.
El 29 de enero de 1962, se da la ley N° 13939, con esta ley la casa es declarada Monumento Nacional, además se ordena que se establezca ahí mismo  un museo donde se expongan las reliquias del héroe Bolognesi y de los combatientes del Morro de Arica. Disposición que tampoco se pone en ejecución.
Durante el Gobierno Revolucionario de las Fuerzas Armadas, por Decreto Supremo 021-74-VI  de 29 de marzo de 1974, se dispone la conversión de la casa del coronel Francisco Bolognesi al “Museo De Los Combatientes Del Morro De Arica”; se establece que el Ministerio de Guerra (actualmente Ministerio de Defensa), administre este inmueble, y además manifiesta que este Ministerio “[...] por cuenta propia, en forma directa y en coordinación con los institutos y organizaciones culturales del Estado, que sea requeridos, efectuará la reconstrucción, restauración, amueblamiento y conversión en “Museo De Los Combatientes Del Morro De Arica” [...][2].
Para cumplir con este Decreto Supremo se expidieron Resoluciones Ministeriales donde se abarca las siguientes acciones: nombrar una Comisión Técnica Administrativa y control a la conversión de la casa a Museo De Los Combatientes Del Morro De Arica, además el inmueble se valoriza en novecientos ochenta y cuatro mil seiscientos ochenta soles de oro (S/. 984,680.00) esta cantidad será abonada a la señorita Angélica Morales Urresti por la expropiación de la casa.
Posteriormente con el Decreto Ley N° 21060 del 7 de enero de 1975 se le pide al ministerio de Guerra la transferencia de reliquias, cuadros, documentos y demás bienes muebles que guarden memoria de la batalla de Arica y de sus héroes para que integren el Museo de los Combatientes del Morro de Arica. Ya el 29 de enero de 1975 se realiza la inauguración conforme lo programado, y el 7 de Junio del mismo año coincidiendo el 95 aniversario de la epopeya peruana en la batalla del Morro Arica se da la apertura al público. Antes de su apertura se dieron restauraciones como por ejemplo el techo de la casa y las puertas del museo, tratando en ambos casos de mantener su estilo original. (Actualidad Militar. Mayo-Junio:1979).
Este museo se destacó en sus inicios por ser uno de los más modernos y con la más alta seguridad entre los museos peruanos de la misma categoría, no obstante en la actualidad sufre de grandes carencias tecnológicas.

2. Situación Actual
            Este museo tiene como finalidad exaltar particularmente la honorable figura del Cnel. Francisco Bolognesi y a sus heroicos acompañantes de la epopeya del Morro de Arica.
El museo se encuentra situado en la Cuadra 1 del Jirón Cailloma Nº 125 (Ex Calle de Afligidos). Actualmente está dirigida por el Mayor Villavicencio. Comprende dos pisos y diez salas. (Foto 1).

 
Foto 1: Fachada del Museo de los Combatientes.
Tomada por D. Dulce el 1 de septiembre del 2012.

Primer piso:
1.    Sala Origen del Museo
2.    Sala de los Héroes del Morro de Arica
3.    Sala los Combatientes Marinos
4.    Sala Teniente Coronel Roque Sáenz Peña
5.    Sala Coronel Alfonso Ugarte
6.    Sala La Familia Bolognesi
7.    Sala Coronel Francisco Bolognesi
8.    Sala Coronel Joaquín de Inclán
 Además como complemento se encuentran la Dirección del Museo, la cocina y el baño de la casa.
Segundo piso:
9.    Sala de la Epopeya del Morro de Arica
10. Sala De Maqueta
Aquí encontramos una habitación donde se realiza conferencias.

2.1 Ambientes del Museo[3]
Al ingresar a la que fue el hogar de la familia Bolognesi lo primero que se contempla es el Cañón Voruz, fabricado en Nantes, Francia, en 1864, el cual perteneció a una de las baterías del Morro de Arica. Puede observarse que el tubo del cañón fue volado por sus defensores para evitar su uso por parte del enemigo. A su lado encontramos el proyectil del cañón; ambos se encuentran actualmente en el patio, donde posiblemente el coronel Bolognesi jugaba de pequeño. En ese mismo lugar podemos hallar un busto del Coronel; estas tres piezas se encuentran en la intemperie y por ello pueden sufrir deterioros[4]. El patio conserva el estilo virreinal de la época.

2.1.1 Salas
·         Sala Origen del Museo.-
            En esta sala se expone los documentos que sirvieron de base legal para dar origen y convertir a la histórica casa en Museo. También se exhiben detalles sobre los trabajos de reconstrucción, planos de distribución de ambientes y fotografías; así mismo bloques de quincha colocadas en el suelo que pertenecían a la casa antes de su restauración. (Foto 2).

Foto 2: Restos pertenecientes de la casa antes de su transformación a museo.
Tomada por D. Dulce el 1 de septiembre del 2012.

            Para la reparación de este inmueble se buscó devolverle la originalidad arquitectónica que tenía en la época virreinal. La cual poseía dos balcones de cajón, como apenas se ve en una foto de esta sala donde se aprecia la primera imagen de la casa, un boceto de 1836 del artista francés Leonce Angrand. Con el paso del tiempo se realizaron modificaciones por los propietarios de la vivienda, es así que en 1905 la “Casa Bolognesi” solo contaba con un balcón; a partir de 1916 se empezó a realizar las respectivas restauraciones y en la actualidad observamos que la casa posee dos balcones abiertos, situados a los extremos del segundo piso y dos balcones rasos al medio.[5]
            Los cuadros contienen fotografías de la fachada y planos, estos se encuentran mal acomodados en una de las paredes de la esquina de la sala, no hay una armonía ni una estética para poder apreciarlos. La maqueta de la casa se encuentra protegida, pero aun así está al alcance de los niños, al pleno rose se tambalea. (Foto 3).

Foto 3: Maqueta del museo.
Tomada por D. Dulce el 1 de septiembre del 2012.

        Así como elementos de su construcción: viguetas, estrellitas de paja, enormes clavos, etc.

·         Sala de los Héroes del Morro de Arica
            En esta sala apreciamos un homenaje a los héroes caídos en acción en la batalla del Morro de Arica; se puede admirar dos placas de mármol: una se encuentra situada en la parte superior en la que figuran los nombres de coroneles, capitanes, tenientes, alférez, sargentos y otros, y en la parte inferior una placa dedicada a la gloria de los valientes soldados, en ésta hay una escritura que dice: “EL PERÚ a la gloria inmarcesible del cabo de artillería Alfredo Maldonado Arias, que en actitud épica y ultima, ante la intimidación respondió ¡YO NO ME RINDO! [...]”.  Este cabo considerado como el niño héroe de Arica, voló a la eternidad, al hacer estallar el polvorín del “Fuerte Ciudadela” cuando ésta había sido tomada por los soldados chilenos. (Ministerio de Guerra. 1980:92).
            También se halla en esta sala la urna conteniendo las cenizas de los bravos combatientes recogidas del Morro de Arica y frente a ella, una llama encendida. A los costados, dos hermosas consolas de estilo francés, trabajadas en madera de palisandro cubiertas de mármol italiano y sobre ellas dos lámparas a base de velas.
            En este ambiente se exhiben también, la fotografía del primer monumento erigido al Coronel Francisco Bolognesi, obra del escultor español Agustín Querol, inaugurado el 5 de Noviembre de 1905, levantado en la Plaza que lleva su nombre "Plaza Bolognesi".
            Además se observan dos pequeñas placas de mármol, una en homenaje a los heroicos marinos que con el Capitán de Navío Moore, sucumbieron en la cima del Morro y la otra en reconocimiento al heroísmo y sacrificio a todos los paisanos voluntarios que ofrendaron sus vidas en la épica Batalla del Morro de Arica.

·         Sala Coronel Francisco Bolognesi
            Está dedicada exclusivamente al Patrono del Ejército Peruano. Se exhiben prendas, documentos relacionados al héroe del Morro de Arica. En ese lugar se encuentra el óleo pintado por Germán Suárez Vértiz de 1972.
            Así también hay pinturas de los dos hijos militares del héroe: el Capitán Enrique Bolognesi y el Teniente Augusto Bolognesi, ambos muertos a causa de las heridas recibidas en la Batalla de San Juan de Miraflores, cuando los chilenos llegaron a Lima. En la vitrina se observa el uniforme de gala que usó Bolognesi en la campaña, fue donado por la bisnieta del héroe, Sra. Ana María Bolognesi. (Ministerio de Guerra. 1880:48-49). En la parte superior se encuentra la partida de bautizo de nuestro héroe, suceso que realizó en la Iglesia San Sebastián donde también fueron bautizados San Rosa de Lima y San Martín de Porres.
            En la parte central de la sala se luce una hermosa mesa redonda del estilo francés-boulle, con incrustaciones de bronce y de carey, asimismo muebles tallados en madera pertenecientes a la época.
            Podemos observar también el revólver que fue usado por Bolognesi en la Batalla de Arica, así mismo la espada de honor usada por el coronel en ocasiones especiales.
            Se observa además un óleo que data de 1920, pintado por Aguirre, en el que se aprecia la Plaza Bolognesi.
            Por medio de una lupa se puede admirar un trabajo en miniatura de la efigie del coronel Bolognesi, hecho en un palo de fósforo por el peruano Leen Bulnes Málica.

·         Sala La Familia Bolognesi
            En esta sala se recoge parte de la vida de Francisco Bolognesi. Se puede ver el cuadro con la imagen de los padres del coronel: don Andrés Bolognesi Campanella, natural de Génova-Italia fue un distinguido músico Italiano; y su madre, doña Juana Cervantes Pacheco, natural de Arequipa.
            También están presentes testimonios de su paso por Arequipa, donde fue conducido por sus padres. Allí trabajó en la empresa Lebris y Violer y contrajo nupcias con María Josefa de la Fuente Rivero y con la cual tuvo cuatro hijos.
            En la parte central, un cuadro con el árbol genealógico del héroe y la figura de su segunda esposa, doña Manuela Silva Medrano.
            En una de las vitrinas, se encuentran fotografías de la familia del héroe, documentos importantes como la partida de matrimonio y la hoja de servicios de su carrera. También una hermosa vajilla de losa traída de Europa, conteniendo piezas de platos, fuentes y cubiertos con la grabación del nombre del héroe.

·         Sala Teniente Coronel Roque Sáenz Peña
            Aquí se rinde culto al teniente coronel Roque Sáenz Peña, de nacionalidad Argentina y de profesión abogado; heroico soldado quién dejó su patria para incorporarse al Ejército Peruano, comandando al Batallón Iquique de la 8va división. Fue herido y tomado prisionero por los chilenos cuando se dirigía de regreso a Argentina;  seguidamente se convirtió en presidente de ese país en 1910. En 1905 regreso al Perú pues en ese año se levantó el monumento al Coronel Francisco Bolognesi.
            Destaca en el recinto una hermosa espada de honor donada por la Juventud de Buenos Aires, con una inscripción que dice: “A Roque Saenz Peña, ciudadano argentino y heroico soldado del Ejército del Perú. Homenaje de admiración de la Juventud de Buenos Aires”.
            En la sala figuran, además, una placa recordatorio donada por la Embajada de la República Argentina conteniendo las palabras del teniente coronel Roque Sáenz Peña. Igualmente, un óleo del valiente militar hecho por el pintor Montoya.

·         Sala Coronel Alfonso Ugarte
            En este recinto se distingue el óleo del pintor Juan Lepiani, donde se plasma la acción valerosa del héroe Alfonso Ugarte, arrojándose del Morro de Arica, para salvaguardar nuestra Bandera Nacional. El héroe, nacido en Iquique, participó en la Batalla de Tarapacá, defendiendo la Patria.
            En esta sala, también están las fotografías del Teniente Coronel Benigno Cornejo, quien combatió como 2do. Jefe del Batallón Tarapacá; y, del Coronel Mariano Emilio Bustamante, fallecido en el Morro.

·         Sala Coronel Joaquín de Inclán
            En esta sala se muestran fotografías del Coronel José Joaquín Inclán, héroe nacido en Tacna el 12 de octubre de 1825. Sus padres fueron María del Carmen Gonzáles Vigil y don José Inclán. Ingresó al Ejército el 20 de octubre de 1840, con el grado de Sub Teniente de la Guardia Nacional. Participó en el Combate del 2 de Mayo de 1866 y se inmoló en la Batalla de Arica, comandando la 7ma. División.
            En esta sala, además del busto del Coronel Inclán, se encuentran los del Teniente Coronel Ricardo O’Donovan y Coronel Justo Arias Araguez, todos donados por las promociones de la Escuela Militar de Chorrillos. De estos militares se muestran además algunas de sus pertenencias y se hacen honores a su valor en Arica.
            Del Coronel Justo Arias Araguez, jefe del Batallón Granaderos de Tacna, muerto heroicamente defendiendo el Fuerte Ciudadela, como consecuencia de una descarga cerrada al negarse a rendirse ante el enemigo, se conserva su histórica frase: “¡Granaderos, firmes, en sus puestos!….¡No me rindo, viva el Perú!”.
            También se halla la fotografía del Capitán Alejandro Bustamante Liendo, integrante de la Comandancia General del Morro, quien participó en el Combate del 2 de Mayo y la Batalla de Tarapacá. Otros héroes homenajeados son el Sargento Mayor Luis Armando Blondell, uno de los artilleros que murió heroicamente defendiendo el Morro y el Sub Teniente Casimiro Marino Ara, quien fue el ayudante del Coronel Francisco Bolognesi, quien es tomado prisionero y enviado a San Bernardo- Chile.
            En la parte central de la sala, hay una vitrina conteniendo documentos, fotografías y una impresionante carta del Artillero del Huáscar Abelardo Gonzáles, quien participara en la Batalla de Miraflores. Los documentos se encuentran en estado lamentable por el poco cuidado que se les da, muchos de estos están adheridos con tachuelas que se oxidan y dejan marcas desagradables a la vista.
            En otra vitrina se observa el uniforme de Gala del Teniente Coronel Manuel C. de la Torre, Jefe de Estado Mayor de la Plaza de Arica. Abogado de Moquegua, desempeñó cargos de Cónsul del Perú en Iquique.

·         Sala los Combatientes Marinos
            En ella se ubica el cuadro del Capitán de Navío Juan Guillermo Moore, quien tuvo a su cargo los Fuertes del Morro, constituidas por las Baterías Alta y Baja. El, junto al Capitán de Corbeta Manuel Espinoza, con una dotación de 250 marineros, fueron embarcados en la fragata Independencia, que encallara durante el combate. La historia refiere de él, que vestía traje de paisano, rehusando llevar uniforme hasta no haber, por su comportamiento en una batalla, atenuado el recuerdo de la pérdida de su buque.
            También forma parte de la sala la fotografía del Capitán de Fragata José Sánchez Lagomarsino, comandante del monitor Manco Cápac. Durante el Combate de Arica, luego de hundir el monitor para que no cayera en manos del enemigo, fue hecho prisionero y llevado a la cárcel de San Bernardo en Chile. En una vitrina se observa su uniforme de gala.
            Existe además, un cuadro de la fragata Independencia, del monitor Manco Cápac y la torpedera “Alianza”. De estos últimos también existe un cuadro de organización, donde se puede apreciar a los integrantes de la guarnición embarcada, constituida por personal del Ejército y de la Policía.

·         Sala De Maqueta
Se encuentra aquí una maqueta topográfica donde se muestra la disposición de las fuerzas chilenas y peruanas. Se indica los sectores con sus respectivos batallones y baterías, así como la ubicación del cuartel general.

·         Sala de la Epopeya del Morro de Arica
            En esta sala se exhiben dos oleos que representan dos hechos gloriosos e importantes para la historia del Perú, realizados por el artista peruano Juan Leppiani  de descendencia Italiana en 1899,  uno de ellos es el óleo "La respuesta", representa la segunda Junta de Guerra que realizó el Coronel Bolognesi, el 5 de junio de 1880, donde da su célebre e histórica respuesta ante la intimidación Chilena, “Sepa usted mayor Salvo que me siento orgulloso de mis jefes; puede decirle a vuestro general que Arica no se rinde; pelearemos hasta quemar el último cartucho”; mientras que el segundo óleo,  “El último cartucho simboliza la acción de lucha entre peruanos y chilenos.
            Así mismo se tiene aquí al pabellón nacional que flameó y fue parte importante para estos combatientes que arriesgando su vida lo defendieron hasta el último aliento; este Pabellón fue arriado antes de caer en poder del enemigo, por el Teniente Emilio de los Ríos, ayudante del Estado Mayor del Batallón "Iquique", quien herido y en un acto de heroísmo, logró enterrarlo en la parte baja del Morro, expirando después. Este acto fue presenciado por Doña María Encarnación, que tiempo después desenterró la Bandera y la entregó al Teniente Coronel Manuel C. de la Torre, Jefe del Estado Mayor de la Plaza y sobreviviente de la Batalla, cuando desempeñaba la Presidencia de la Sociedad de Sobrevivientes de Arica. (Revista Actualidad militar. 1979:14). (Foto 4).
Foto 4: Pabellón Nacional.
Tomada por D. Dulce el 1 de septiembre del 2012.

Se han hecho trabajos de restauración, que fueron realizados a partir del 25 de abril del 2011 la bandera (Fotos 5) y a partir del 26 de abril, los óleos en la Sala de la Epopeya del Museo de los combatientes del Morro de Arica (Fotos 6). Estas restauraciones tienen vital importancia ya que estos tres elementos representan el patriotismo de valerosos guerreros es por ello que deben ser atesoradas. Estas restauraciones fueron hechas en coordinación con el museo de Arqueología y Antropología de la Universidad Nacional Mayor de San Marco y Universidad Alas Peruanas.


Foto 5: Restauración de la bandera que flameo en el Morro de Arica.
Recuperada el 29 de noviembre del 2012.
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.2145460071897.2110703.1108113583&type=1

Foto 6: Restauraciones del óleo el último cartucho.
http://www.facebook.com/media/set/?set=a.146199958793958.38318.127715017309119&type=3

Una tarea difícil…
La primera visita al museo, nos percatamos que muchos de los documentos se encontraban asegurados con tachuelas en las vitrinas, creando este, al momento de oxidarse manchas y marcas encima de estos importantes escritos (Foto 7) además sufren de un deterioro por su antigüedad por lo tanto llegan a desgastarse y a cuartearse, se encuentran “reparado” con cinta masking tape (Foto 8).


Foto 7 y 8: Tomada por D. Dulce el 1 de septiembre del 2012

El museo no tiene un almacén para poder guardar los elementos que se utilizan para el arreglo y limpieza de este es por ello que en el recorrido se puede encontrar estos objetos acomodados junto alguna pared o en los pasadizos. Dando mención a las paredes estas se encuentran rajadas por ser de un material noble. (Foto 9)



Foto 9: Pared rajada. Tomada por D. Dulce el 1 de septiembre del 2012

También el museo contiene dos deshumedecedores, uno se encuentra en la sala de la epopeya mientras el otro en la sala de Ugarte donde su uso es primordial para proteger de la humedad a los hermosos oleos que abarcan estas salas.
La planta alta al igual que la planta baja contiene cada uno un solo extinguidor para posibles incendios.
Ya en nuestra última visita nos dimos con la sorpresa y a la vez con la satisfacción de que nuestros comentarios hacia el museo que pudimos ofrecer al director Carlos Villavicencio del Museo del Morro de Arica se hayan tomado en cuenta para la mejora de este. Así mismo el ejército del país ha dado un pequeño presupuesto para la restauración de los museos que este administra. (Foto 10).
  

Foto 10: Pared restaurada. Tomada por D. Dulce el 1 de septiembre del 2012.

Los horarios de Atención son de lunes a sábado de 09.00 a 16.00 hrs. Con respecto al cobro de la entrada este puede variar así como también se puede anular ya que se busca más que una ganancia económica, una ganancia intelectual, transmitir y difundir el museo y los conocimiento sobre la Batalla de Arica.
A pesar que el museo presenta descuidos internos y en distintos aspectos, algunos más notorios que otros; se llega a disfrutar el recorrido en este. Como ya mencionamos no tuvimos un guía pero el museo fue generoso y con su voz nos enuncio el camino de su historia.







[1] Agradezco a Pamela Arancibia y Karina Pantaleón, amigas y compañeras de estudios, por haberme facilitado cierto material para llevar a cabo el presente trabajo. Así mismo al Mayor Villavicencio por su colaboración dentro del museo.
[2]  Parte del Artículo  5. del D.S. N° 021-74-VI
[3] Antes de pasar a describir y dar mención de los ambientes del museo aclaramos que durante nuestras visitas, la guía no se encontraba dispuesta por diferentes motivos, por ende la clasificación de los objetos que se encuentran dentro de este museo se ha realizado en base a nuestras observaciones y apuntes,  teniendo como referencia al blog Lima Histórica y un video realizado por el congreso titulado “Especial: Museo de los Combatientes del Morro de Arica”
[4] Lima es una cuidad húmeda, por lo tanto estas piezas que están hechas de un material oxidable corren el peligro de arruinarse.
[5] Con la ayuda de los cuadros que se encuentran en esta sala se pudo realizar dicha observación.