miércoles, 19 de junio de 2013

Reseña: La laguna de los villanos - Bolivia, Arequipa y Lizardo Montero en la Guerra del Pacífico (1881-1883)

Armando Joyuén Lau
armandojoyuen25@yahoo.com


Parodi, Daniel. “La laguna de los villanos: Bolivia, Arequipa y Lizardo Montero en la Guerra del Pacífico (1881-1883)”. Lima: Fondo Editorial PUCP / IFEA, 2001, 151 pp.

Tanto la memoria como el conocimiento histórico se construyen no solo a partir de lo que se sabe, sino también en buena medida de los olvidos. Además de la información que se logra obtener, las omisiones y lo que se desconoce tienen una influencia innegable en la reconstrucción del pasado y en la formación de un imaginario sobre éste. Existe por lo tanto una retroalimentación entre la producción historiográfica y lo que conoce el común, que configura las imágenes e impresiones que nos formamos del pasado. Algunas de estas apreciaciones se forman a partir de prejuicios o de una interpretación parcial del pasado, las cuales no se condicen necesariamente con la realidad. De esta manera, muchas veces el historiador asume el rol de rebatir estos mitos a la luz de los acontecimientos.

Este proceso atañe también a la Guerra del Pacífico, cuya huella marcó particularmente al Perú porque hizo patentes las carencias y limitaciones en los pocos avances logrados desde su formación como república, lo cual lleva al planteamiento de cuestionamientos esenciales. ¿Por qué perdimos la guerra? Esta inquietud, quizás una de las que más ha trascendido en estos años, conlleva a la búsqueda de causas más profundas y estructurales que mermaron la unidad del Perú como nación. A esta falta de integración que repercutió en el esfuerzo de defensa del territorio patrio se suma la incapacidad de las clases dirigentes de reconocer intereses comunes que terminó afectando el desenlace de los acontecimientos.

En este libro, publicado a partir de su tesis de licenciatura, Daniel Parodi se enfoca en el tema de la Alianza Perú-Boliviana en los momentos finales de la guerra, al cual la historiografía nacional le ha dedicado poca atención. Con un título algo enigmático, el autor refiere a estos tres elementos sobre los cuales han recaído ciertos juicios de valor con respecto a su participación en el conflicto. Quizá una de las afirmaciones más reiteradas y que aún prevalecen es el abandono de la guerra por parte de Bolivia, a la cual se le atribuye además la culpa del involucramiento del Perú en la misma. Asimismo, se acusa a Lizardo Montero de la inacción y falta de apoyo a la resistencia cacerista por parte de su gobierno instalado en Arequipa, mientras que se afirma que esta ciudad cayó sin combatir ante una expedición chilena.

Sostiene Parodi que estas apreciaciones se originan, no por falta de información o de fuentes, sino por la poca profundidad y enfoque en el estudio de estos temas. Cuestiona las versiones comúnmente difundidas con respecto a la participación que tuvieron en el conflicto. Su vinculación gira en torno a la alianza con Bolivia sostenida a través de la gestión de Lizardo Montero en Arequipa, la cual pasó a ser la capital provisional de la República. Existe una laguna de conocimiento sobre el tema de la Alianza Perú-Boliviana y sus esfuerzos por lograr condiciones de paz más decorosas en este contexto de la guerra. Así, lo que el autor se propone es contribuir a desmitificar las creencias que se han formado sobre estos actores y que han llevado a que la historiografía tradicional los tenga como “villanos”.

La hipótesis planteada en la obra es la continuidad de la Alianza Perú-Boliviana más allá de la fecha comúnmente asignada, el 26 de mayo de 1880, la Batalla del Alto de la Alianza (última acción de armas en la que participaron las fuerzas bolivianas). Esta unión se mantuvo hasta el final de la guerra a través del gobierno del contraalmirante Montero. El autor se propone explicar el rol desempeñado por estos actores en el desarrollo y posterior fracaso de las gestiones, las cuales incluyeron el envío de armamento y elementos bélicos por parte del país altiplánico con el fin de fortalecer la posición diplomática de los aliados en la mesa de negociación.

Plantea una nueva periodización de la guerra. En esta interpretación, el marco cronológico cubierto por el libro corresponde a una segunda fase, titulada la “etapa de las negociaciones diplomáticas”. Tras la ocupación de Lima y una vez constatada la ventajosa situación militar de Chile, los contendientes replantean sus lineamientos y fijan sus intereses en función del establecimiento de términos para la paz. Sugiere así que la ausencia de los ejércitos boliviano y peruano en los campos de batalla se explicaría en un contexto donde la diplomacia y las negociaciones pasan a tener un rol predominante.

Así, hace un desarrollo de la definición del derrotero y las medidas tomados por los aliados para intentar lograr una paz con condiciones menos perjudiciales, las cuales se fueron configurando de acuerdo con el transcurso de los acontecimientos. La postura planteada por el gobierno Francisco García Calderón, y seguida posteriormente por Montero, tenía como punto central mantener la integridad del suelo patrio evitando en lo posible la cesión territorial. Inicialmente la renuencia de perder Tarapacá, siguiendo con los lineamientos del gobierno de la Magdalena; y posteriormente, ante la imposibilidad de preservarla, buscar las posibilidades para la recuperación de Tacna y Arica. Ésta era la prioridad de su política diplomática, ya que su conservación era fundamental para que Bolivia pudiera tener una salida al mar en el marco de la unión con el Perú. El fracaso de la mediación de los Estados Unidos, que pasó de cierto respaldo inicial a los aliados a presionar para la aceptación de los términos chilenos, favorece el acercamiento entre ambas naciones para la conformación de un plan conjunto de negociación.

Estas consideraciones llaman a una relectura de diversos aspectos en esta etapa de la guerra. Confiere al gobierno encabezado por Montero un carácter oficial en el que se puede reconocer una continuidad del Estado peruano, a diferencia de las apreciaciones que sostienen que el país cayó en el colapso y la fragmentación política después de la caída de Lima ante las fuerzas enemigas. Asimismo, la contemplación de la Alianza lleva a replantear el escenario caracterizado únicamente por la solitaria disyuntiva entre la resistencia en la Sierra Central liderada por Andrés Cáceres y la disidencia de Miguel Iglesias en el Norte.

Ante la postura diplomática de los aliados, el interés de Chile apunta no solo a consolidar los logros obtenidos por las armas, sino también al desmembramiento de la Alianza. Se desprende que su objetivo, más que buscar un acercamiento con los aliados, es poner fin a la guerra y lograr la paz por separado. En este sentido, se entienden los reiterados ofrecimientos de canjear Arica con Bolivia con la intención de que ésta abandonara la alianza, aunque ésta mantuvo su destino ligado al del Perú. De la misma forma, la firma del Tratado de Ancón en octubre de 1883 con la anuencia de la facción iglesista, considerado comúnmente lesivo y entreguista.

En este nuevo esquema, el papel del colaboracionismo iglesista no radica necesariamente en las condiciones acordadas (las cuales resultaron similares o incluso menos severas en comparación a las ofrecidas al gobierno de Montero en ocasiones anteriores), sino más bien en que se convirtió en el interlocutor que le permitió a Chile acordar una rendición para poner fin a la guerra y a su vez hacerlo al margen del gobierno de Arequipa, en detrimento del plan de negociación y los objetivos de la Alianza. Por su parte, la resistencia cacerista está subordinada al fortalecimiento de la estrategia diplomática formulada por el Perú y Bolivia. En este sentido, la resistencia de la Breña adquiere un sentido distinto, más allá de la lucha por la defensa del honor nacional, y la encuadrada en un objetivo plausible: el desestabilizar y dificultar el sostenimiento de la ocupación chilena y presionar a sus autoridades para aceptar términos de paz dispuestos por los aliados, orientados a evitar la pérdida de las provincias del Sur. Aunque no esté del todo claras las reservas o limitaciones en un apoyo más decidido a la lucha del Ejército del Centro, la constatación del envío de refuerzos y armamento por parte de Montero hace que se maticen las aseveraciones que lo niegan.

En orden para despejar las carencias en torno a esta temática, el tratamiento metodológico se centró en la identificación en la historiografía de juicios parciales y lagunas de conocimiento, para confrontarlos con la información disponible en fuentes primarias, tanto institucionales como testimonios voluntarios a través de un análisis hermenéutico. Esto permite cotejar los discursos elaborados tradicionalmente por la producción historiográfica, distinguiendo sus principales aseveraciones, así como sus aspectos poco profundizados u omitidos sobre un tema que no ha recibido la atención necesaria para entender de forma más cabal este convulsionado periodo.

El rol del gobierno de Arequipa en el marco de la Alianza Perú-Boliviana no ha tenido el suficiente peso en los estudios concernientes a la última etapa de la Guerra del Pacífico. Episodios ignorados o poco ahondados han contribuido a la formación de diferentes mitos acerca de la guerra que aún prevalecen en la percepción y el imaginario colectivo acerca de ésta. Ante esta situación, la obra de Parodi constituye un importante aporte que esclarece y pone en discusión estas imágenes, ofreciendo una mirada distinta de estos hechos. Propone a su vez líneas de investigación para esclarecer más este periodo de la historia republicana. El despejar estas lagunas de conocimiento se vuelve una tarea imperativa para lograr una mejor comprensión de los procesos de nuestro devenir histórico.

Pueden acceder a una vista previa del libro AQUÍ.

lunes, 17 de junio de 2013

CRÍTICA INFORMAL


UNA HISTORIA MARGINADA: HISTORIA URBANA, PROBLEMA Y POSIBILIDAD (I)
Angel Adrian Sandoval Sánchez
angel_396_13@hotmail.com
Lima. Pedro de Nolasco, 1687

- La municipalidad de Chorrillos trabaja, hace obras…
- Tú trabajas para los pueblos jóvenes, pero ¿nosotros? Nosotros queremos lo mínimo y no nos dan…[1]

El viernes 07 del presente mes de junio se dio una disputa territorial que terminó en una discusión verbal entre los alcaldes de los distritos limeños de Chorrillos y Santiago de Surco, disputa por el terreno de la urbanización La Encantada de Villa. Los vecinos, bajo la arenga de “¡Somos Surco!”, manifestaban su incomodidad frente a la inactividad del municipio chorrillano en su urbanización y su deseo de seguir tributando para la municipalidad de Surco, comuna que les había prometido solucionar sus problemas de elegir pertenecer a su jurisdicción. Lo más interesante es que el burgomaestre de Surco alegaba a la historia para justificar sus pretensiones sobre dicha área (“Gómez Baca llegó a dicha zona y aseguró que esta perteneció a La Hacienda Villa que era históricamente de Surco…”, según la nota anteriormente citada). Similitud de discurso son utilizados por diversos alcaldes limeños en afán de demostrar la legitimidad de sus reclamos ante sus vecinos distritos “usurpadores”. Según el Instituto Peruano de Administración Municipal (IPAM)[2], son cerca de 1460 distritos (de un total de 1834 distritos) a nivel nacional que no se encuentran correctamente delimitados, generando conflictos entre las jurisdicciones vecinas, sobre todo por el tema del cobro de arbitrios e impuestos. Ante esta problemática real, vigente y urgente de resolver, la pregunta es obvia: ¿Qué tanto interés le ha dado la historiografía nacional a este problema?
La pregunta y su respuesta es compleja y muy difícil de responder de manera breve, puesto que no solo se limita al campo de la historia urbana a nivel nacional, si no sobre la producción historiográfica en general, los campos de interés de las diversas casas de estudio, las políticas nacionales, entre otros. En esta primera parte quisiera poder aclarar esta problemática y su importancia en la sociedad para luego poder ver el interés que ha suscitado en el campo historiográfico y su utilidad en la sociedad.

¿HISTORIA O HISTORIAS MARGINADAS?

Cuando Gonzalo Paroy en su ensayo titulado “La deuda historiográfica. San Marcos e Historia Amazónica” nos exige a la comunidad historiográfica sobre nuestra ‘deuda’ con este espacio marginal de nuestro territorio nacional (“¿A qué se debe que los historiadores nos alejemos de estos temas?... ¿Seguirá la Amazonía relegada del discurso histórico?[3]), debemos seguir interrogándonos, ¿Es solo la Historia urbana o la amazónica la marginada en la comunidad historiográfica? ¿Cuántas temáticas son las marginadas dentro del discurso histórico? ¿A qué se debe esta jerarquización temática al momento de escoger una determinada investigación? Muchos investigadores, incluso desde estudiantes, asumen sus temas de investigación como algo personal, investigaciones determinadas por los gustos y afinidades del investigador retocadas por una argumentación racional para darle la importancia debida dentro de la comunidad intelectual (o comunidad burocrática, si pensamos en los proyectos destinados a ser financiados por instituciones privadas o estatales). Quizás el problema está en que muchas veces pensamos en destacarnos dentro de esta comunidad historiográfica y no vamos más allá, pensando en la “comunidad en general”, en que nuestras obras pasen a un público mayor haciéndoles reflexionar. Quizás se haya perdido el ideal de los primeros Annales y se haya dejado de problematizar los problemas actuales de nuestra sociedad. Partimos por escoger vacíos historiográficos (que es de por sí una tarea importante) y nos olvidamos muchas veces que deben ser los problemas actuales quienes escojan a los historiadores en búsqueda de respuestas. Pero las iniciativas están: Paroy, en un breve estado de la cuestión amazónica sanmarquina, nos da luces sobre estos intentos aislados por intentar abordar esta problemática desde la perspectiva histórica. Habría de mencionar también las compilaciones de Claudia Rosas Lauro y otros autores sobre el odio, el perdón, la marginación y la muerte en el Perú, los estudios de género en San Marcos bajo el auspicio de María Emma Mannarelli, entre los diversos esfuerzos por promover estas “historias marginadas”, esfuerzos muchas veces sostenidos por propia voluntad con el fin de difundir y promover las investigaciones sobre los diversos problemas del Perú contemporáneo. Intentos hay, aislados y muchas veces sin el respaldo institucional correspondiente, lo que hace falta son estudios estructurados y organizados en grupos de investigación que discutan y difundan sus resultados y propuestas tanto en la comunidad intelectual, como en la burocrática/estatal, y sobre todo en la comunidad en general. Promover la investigación histórica en temas importantes y poco tocados es excelente, pero no tiene ningún efecto trascendente si no se logra estructurar un ente centralizador que discuta los problemas contemporáneos y luego gestione las maneras adecuadas de difundir los resultados ante la población en general y presente proyectos que intente darle una solución a éstos. De lo contrario, estas iniciativas terminarán diluyéndose en el tiempo. Termino este apartado con el enunciado siguiente: “El desafío es grande, y esta vez las consecuencias de ello pueden ir más allá de que nuestros libros sean un ‘best seller’ ”[4].

HISTORIA URBANA, PROBLEMA…

Volviendo al tema central, y retomando lo mencionado en la introducción a este ensayo, la Historia urbana tiene un campo amplio de investigación que muy poco se ha explorado desde el campo histórico. Pero empecemos definiendo y delimitando el objeto de estudio de este tipo de historia.

Se da por entendido que la historia urbana tiene como objeto los problemas en las ciudades en sus diversos aspectos. José D’Assunção nos da luces sobre la complejidad de los estudios urbanos, debiendo considerar la multiplicidad de enfoques que se interrelacionan mutuamente, dando así un sistema complejo de muchas variables y aspectos a tomar en cuenta: historicidad, población (demografía), economía, política, organización (sociabilidad), forma (morfología urbana), cultura, imaginario (mentalidad), y función[5]. Limitar el enfoque urbano a un solo aspecto (social o espacial por ejemplo) es imposible si no se tiene en cuenta el resto de factores que intervienen en el desarrollo del periodo histórico a analizar. Es entonces que podemos concluir que la mejor forma de acercarse a los estudios urbanos es tomando en cuenta una coyuntura de cambio determinada. Para el caso peruano un buen ejemplo es la coyuntura de los años 50’s en la cual, siguiendo a Ernesto Yepes, se da la segunda gran modernización del siglo XX en el Perú en sus dos fases: la liberal (1948-1968) y la estatal (1968-1980)[6]. La primera se caracteriza por el aumento demográfico de las ciudades y las gestiones de auto-desarrollo por parte de los nuevos ciudadanos urbanos; mientras que la segunda es el Estado quien decide intervenir directamente en el problema, impidiendo la expansión de las ciudades o habilitando y desarrollando planes de acción para solucionar el problema de vivienda, problema exacerbado que impide ver los verdaderos motivos del crecimiento explosivo de las ciudades[7].

Pero no debe de pensarse que la historia urbana descansa exclusivamente sobre los cambios contemporáneos ligados a la explosión demográfica y espacial de éstas a mediados del siglo XX a lo largo de las principales urbes mundiales. Debemos recordar que este tipo de historia está ligada desde el origen mismo de las ciudades. En el caso peruano las ciudades modernas surgen con la colonización hispana del siglo XVI, sin dejar de lado las principales urbes prehispánicas, estudiadas más en detalle desde la perspectiva arqueológica.

Hay que dejar en claro algo: el urbanismo como eje de investigación está abocada al estudio de las ciudades industriales surgidas en el siglo XIX, y en su defecto en sus orígenes dentro del marco de la modernidad renacentista, en contra posición de los estudios de la “ciudad tradicional”:

La ciudad rompió las pautas tradicionales de comportamiento, los usos y costumbres. Las ciudades fueron el espacio físico y emblemático en el que se desenvolvió la nueva sociedad industrial o de provisión de servicios políticos. En la ciudad contemporánea se fracturaron las viejas relaciones clientelares y de subordinación de los ámbitos rurales. El individuo y las relaciones personales tendieron a disolverse en la sociedad de masas. Nuevos diseños sociales quedaron perfilados. La ciudad acabó por dibujar dos espacios de actuación claramente delimitados: lo público y lo privado, mientras que en las sociedades tradicionales ambos habían quedado entremezclados y confundidos. La masa anónima de las ciudades se rebeló como sujeto y objeto de los fenómenos de opinión[8].

Por ello, siguiendo a Angel Bahamonde, la historia urbana es aquella relación “que se establece entre los fenómenos históricos y la construcción de la ciudad”[9]. Valga decir, la interacción entre las estructuras históricas y su relación con la evolución de la ciudad donde se desarrollan. ¿Qué implica esto? Que los problemas urbanos contemporáneos tienen una estrecha relación con la evolución estructural/espacial de la ciudad, y que éstos mismos inciden en su futura configuración. Es por ello que la esencia misma de estos problemas se encuentra en el cúmulo de fenómenos históricos que desembocaron en los cambios convulsionantes que sufrieron las ciudades a lo largo de su historia. Para el caso peruano, el cambio cualitativa y cuantitativamente más importante y cercano a la actualidad es el sufrido a mediados del siglo pasado. Implica también que, de querer analizar problemas pasados, debemos voltear nuestra mirada a los cambios drásticos ocurridos previamente que modificaron la ciudad en el periodo a estudiar. Esto es importante en los estudios coloniales o decimonónicos: los cambios de la configuración de los patrones urbanos (sociales, espaciales, culturales, etc.) se desprenden de las grandes transformaciones ocurridas en una determinada época. Estas tienen una fuerte relación con el aspecto demográfico, puesto que el aumento o disminución de la población (por inmigración o emigración, muertes debido a catástrofes naturales o genocidios, etc.) genera cambios importantes dentro de la concepción misma de la ciudad, su rol y su importancia a nivel local y regional. Eventos extremos, como los sismos que destruyeron Lima, permiten repensar la concepción de ciudad que hasta esos momentos se manejaban[10].

Es indudable la importancia de los temas urbanos en la historia. Para el periodo colonial “es indudable el carácter ordenador y político de las ciudades, independientemente de su simpleza o complejidad, las cuales fueron por estatuto jurídico, los nuevos sujetos de la relación colonial y la base que transformó las regiones y el medio, adaptándolos, para bien o para mal, a sus necesidad e intereses”[11]. Para el periodo contemporáneo ya hemos anotado la importancia de este tipo de historia: los historiadores también tenemos algo que decir y proponer sobre los problemas contemporáneos, hemos dejado por mucho tiempo que éstos sean de exclusividad a otras disciplinas sociales.

Esta primera entrega ha querido tocar temas muy densos de una manera sintética, queriendo dejar para una posterior publicación el aspecto práctico de esta forma de ver los procesos históricos. Pero, volviendo a las reflexiones anteriores, todos los esfuerzos por promover estas ‘historias marginadas’ tienen el peligro de encerrarse ante una audiencia muy restringida si no se esbozan planes estructurales de acción que permitan, si no solucionar, poder modificar positivamente estos problemas contemporáneos de nuestra propia realidad. Y es la historia urbana uno de los principales enfoques históricos que tienen la posibilidad de realizar planes íntegros que permitan actuar y modificar la sociedad. Claro, dependiendo del interés y apoyo estatal, fundamental si se quiere realizar algo. Pero ese punto será tratado en la siguiente entrega.




[1] “Alcaldes de Surco y Chorrillos se pelean por límites distritales”, Perú 21. Versión digital publicada el 07 de junio del 2013. Consultado el 15 de junio del 2013, disponible en: http://peru21.pe/actualidad/alcaldes-surco-y-chorrillos-se-pelean-limites-distritales-2134716. Para mayor información sobre este conflicto también se puede consulta:”Augusto Miyashiro: ‘Surco ha invadido Chorrillos’”, Perú 21, versión digital publicada el 09 de junio del 2013, consultado el 15 de junio del 2013, disponible en: http://peru21.pe/actualidad/augusto-miyashiro-surco-ha-invadido-chorrillos-2134961. Sobre este punto volveremos a retomarlo en una siguiente oportunidad.
[2] Datos obtenidos en “Unos 1,400 distritos tienen problemas limítrofes”, La República, versión digital publicada el 20 de julio del 2010. Consultado el 15 de junio del 2013, disponible en: http://www.larepublica.pe/21-07-2010/unos-1400-distritos-tienen-problemas-limitrofes
[3] PAROY VILLAFUERTE, Gonzalo. “La deuda historiográfica. San Marcos e Historia Amazónica. A propósito de Síntesis Social nº 5. Parte I”. Blog del grupo universitario Annalicemos Hist8ria, 11 de junio del 2013. Consultado el 15 de junio del 2013 en: http://annalicemoshist8ria.blogspot.com/2013/06/la-deuda-historiografica-san-marcos-e.html
[4] SANDOVAL SÁNCHEZ, Angel. “Wikileaks y la Historia: el problema de la información”. Blog del grupo universitario Annalicemos Hist8ria, 02 de abril del 2011. Consultado el 15 de junio del 2013 en: http://annalicemoshist8ria.blogspot.com/2011/04/columna-invitada-critica-informal.html
[5] D’ASSUNÇÃO BARROS, José. Ciudad e Historia. Una introducción a los estudios sobre la ciudad. Ediciones ECSH, Santiago: 2008, pp. 47-100.
[6] YEPES, Ernesto. Economía y política. La modernización en el Perú del siglo XX. Ilusión y realidad. Mosca Azul Editores, Lima: 1992, pp. 57-79.
[7] COLLIER, David. Barriadas y élites: de Odría a Velasco. Instituto de Estudios Peruanos, Lima: 1978, pp. 26, 43.
[8] BAHAMONDE MAGRO, Angel. “La historia urbana”, en: FUSI, Juan Pablo (ed.), Revista Ayer Nº 10 (1993): La historia en el 92, pp. 47-61. Asociación de Historia Contemporánea. Consultado el 15 de junio del 2013 en: http://w.ahistcon.org/docs/ayer/ayer10_04.pdf, p. 50-51.
[9] BAHAMONDE, Angel. Ídem, p. 52
[10] Un interesante estudio de caso lo podemos observar en: WALKER, Charles. Colonialismo en ruinas. Lima frente al terremoto y tsunami de 1746. Instituto de Estudios Peruanos, Instituto Francés de Estudios Andinos, Lima: 2012.
[11] MIÑO GRIJALVA, Manuel. El mundo novohispano. Población, ciudades y economía, siglos XVII y XVIII. El Colegio de México, Fideicomiso Historia de las Américas, Fondo de Cultura Económica, México: 2001, p. 16.

sábado, 15 de junio de 2013

La Amazonía posible. Fuentes y Fondo Reservado. San Marcos e Historia Amazónica. A propósito de Síntesis Social nº 5. Parte II



Entre pensamientos y otras (muchas) cosas ...

San Marcos e Historia Amazónica. A propósito de Síntesis Social nº 5. Parte II: La Amazonía posible. Fuentes y Fondo Reservado.


Por Gonzalo Paroy


 Mapa de las familias lingüísticas y lenguas amazónicas.


I.- ¿Se puede pagar la deuda de la Historiografía con la Amazonía?

Volvemos a las interrogantes tras la denuncia sobre la deuda historiográfica sanmarquina sobre la Amazonía de nuestro blog anterior[1]: 1.- ¿A qué se debe que los historiadores nos alejemos de estos temas?, 2.-¿No es posible un estudio desde Lima, desde San Marcos?, 3.-¿Seguiremos relegados por los avances antropológicos y arqueológicos?, 4.-¿Seguirá la Amazonía relegada del discurso histórico?. Tras adentrarme en la investigación y bibliografía sobre la Amazonía, intentaremos respuestas tentativas: En primer lugar, consideramos que la tradición limeño-centrista y los grandes temas sobre la Historia nacional han creado un alejamiento de la selva. Es decir, tradicionalmente se ha percibido esta región como algo ajeno a nosotros, extraño, exótico, y, por tanto, estudiado como ello. De allí que es la política que intenta integrarlos a través de la Antropología. La visión histórica no logra superar esta tradición, la visión interdisciplinaria (y con ellos, los intereses sobre temas y teorías antropológicas y sociológicas) no ha tenido mayor acogida. Mientras la Amazonía siga siendo percibida como extraña y lejana, el papel central lo tendrá la antropología y con los hallazgos de restos materiales, la arqueología seguirá jugando un rol importante. Esto es, seguirá nuestra disciplina alejada de este espacio regional y los esfuerzos de los historiadores serán aislados. El discurso histórico será la de una sociedad percibida como ajena, a los amazónicos como "otros", y es de esta manera como se incluirá en la historia, y como se educará en los colegios, como lo entenderán los políticos, pues de otra manera, el problema en Bagua del 2009, no hubiera ocurrido.

Volviendo a nuestro objetivo, no puedo sino, que fijarme en una paradoja: ¡en San Marcos, en el AGN, en los archivos departamentales existen fuentes en cantidad como para escribir síntesis e historias generales sobre la Amazonía!. En la década anterior se realizaron las historias generales, cronológicas, eruditas con las investigaciones de Waldemar Espinoza y María Soria. Corresponde ahora realizar las investigaciones exhaustivas, locales, bajo problemas y teorías específicas, como lo han ido trabajando Juan Carlos La Serna, Virgilio Cabanillas y la misma María Soria. En nuestra casa de estudios existen fuentes para tal desafío en el cual estamos atrasados, guardados en el Fondo Reservado, además de existir la valiosa información de los viajeros que pisaron la parte oriental de la cordillera andina. Si se cuentan con los medios, viajes a los archivos departamentales y a la misma Sevilla, se encuentran los documentos para enfatizar en cada punto que nos interese sobre la vida amazónica y los cambios experimentado social, cultural, política y económicamente.

"Convento de Santa Rosa de Ocopa, cerca de Concepción". Fuente: Charles Wienner (1880). Lugar que centralizaba las expediciones misioneras de la Selva.


Se puede por ejemplo estudiar las distintas visiones de los viajeros europeos, sus análisis, críticas, descripciones. No fueron pocos los que anotaron información sobre la Amazonía, que hicieron mucho más que los gobiernos decimonónicos[2]. Importante información tienen los legados de Von Tschudi, Paul Marcoy, Antonio Raimondi, Marcel Monnier, Charles Wienner, entre muchos otros. Podríamos conocer las políticas de misioneros y las formaciones de pueblos de misiones, varios franciscanos y jesuitas han dejado testimonios de ello: José Amich, Bernardino Izaguirre, Manuel Sobreviela, Pedro Plaza, entre muchos otros. Aventurarse a los archivos de las iglesias, como la del Convento de Santa Rosa de Ocopa, es difícil, pero allí están los documentos cuya información explicará la influencia real de la penetración misionera en la Amazonía. podría interesarnos conocer la formación de los pueblos a la usanza occidental en lo que fueron tierras de indígenas, como La Merced, Iquitos, Ucayali, Oxapampa.
Tales cambios nos son desconocidos. Salvo Chanchamayo y Pozuzo que han recibido mayores atenciones, grandes ciudades han sido creadas a costa del maltrato, el desarraigo,  hasta la muerte y expulsión de los nativos, por lograr, lo que el discurso hegemónico llamaba, la "peruanización" del oriente peruano. Temas hay y la deuda seguirá pendiente.


III.- En el Fondo Reservado UNMSM.

Lugar de visita obligatoria para todo historiador sanmarquino[3], es el lugar donde la Biblioteca Central ha archivado sus libros "raros" y antiguos, obtenido a lo largo de su vida institucional y que ha sobrevivido a los muchos problemas propios de tan importante legado y propios de las administraciones.

Entre sus colecciones, libros "raros", folletos, periódicos y revistas, hemos localizado un valiosísimo acerbo documental esperando el análisis del investigador. Escribiendo diversos tópicos, temas, lugares o autores (como: Amazonía, río Amazonas, río Marañón, caucho, "chunchos", Chanchamayo, Pozuzo, Putumayo, Juan Santos Atahualpa, etc.) en el buscador de dicho Fondo (http://catalogo-01.unmsm.edu.pe/sabini/smAspa.htm), encontramos alrededor de 100 textos, entre libros antiguos y folletos. Están por ejemplo, los viajes de Antonio Raimondi a Loreto, de Markham al valle de Amazonas, diversos estudios de científicos sobre el Amazonas, informes sobre las colonias de Chanchamayo, Pozuzo e Iquitos, crónicas de misiones franciscanas y jesuitas, el proceso por el escándalo del caucho en el Putumayo, tratados con Ecuador, Colombia y Brasil, informes sobre las navegaciones y expediciones a los distintos ríos que forman la cuenca del Amazonas, misiones franciscanas, colecciones de leyes, descripciones comerciales, etnográficas y lingüísticas, informes para la construcción de puentes, caminos y ferrocarriles, etc.  

Es un campo abierto a la investigación. Revisar todas las fuentes, para el presente trabajo, se torno una titánica tarea. Por lo que concentramos nuestro interés en dos colecciones, las más completas y  cuyas páginas podrían despertar intereses por esta región.
 

 Visión del catálogo electrónico, tras la búsqueda del término "chuncho".


IV.- Dos colecciones a tomar en cuenta.

Nos gustaría en este apartado difundir dos colecciones de fuentes que guarda el Fondo Reservado de nuestra casa de estudios.

1.- La Historia de las misiones franciscanas y narración de los progresos de la geografía en el Oriente del Perú. Relatos originales y producciones en lenguas indígenas de varios misioneros. 1619-1921, importante colección de documentos colectados por Bernardino Izaguirre[4], publicado en 14 tomos entre los años 1922-1929, donde se han compilado todas las narraciones de misioneros franciscanos respecto a sus progresos en los orientes peruanos recolectadas en sus visitas a archivos (Libros de administración parroquial de la misión de Sarayacu, Archivo de San Luis de Shuaro, Archivo y Biblioteca de Ocopa, Archivo del convento de San Francisco, Archivo de la Curia Arzobispal Biblioteca y Archivo de Santa María de los Angeles, Biblioteca Nacional del Perú, Archivo Especial de Límites, la Biblioteca de la Sociedad Geográfica de Lima, el Instituto Histórico y el Archivo General de Indias de Sevilla) y su viaje a las "montañas" de Loreto y San Martín.



La información general de la colección se encuentra en el Tomo primero. En ella, el prólogo de José A. de Izcue[5] y la introducción del propio Izaguirre explican sus objetivos y la variedad de información con la que se puede contar, además de una breve introducción a cada tomo y las fuentes que recopila, los diversos franciscanos que se han adentrado en la Amazonía peruana:

[...] este libro, [está] destinado a dar a conocer, analizar y difundir todo lo que aquellos varones verdaderamente insignes desde los puntos de vista divino y humano, proyectaron o lograron realizar en pró de su anhelos religiosos, de su entusiasmo por la ciencia y de su amor por nuestro suelo, acaso el más rico é interesante de América (Izcue, T. I, p. 9).

[...] la estricta justicia me fuerza a rendir [...] homenaje de la más profunda admiración a mis hermanos de hábitos ¡Cuánto heroísmo franciscano han contemplado esas feraces y feroces montañas del Oriente peruano!" (Izaguirre, T.I, p. 18)

En las primeras páginas que nos introducen a la colección se observa claramente la "necesidad" de guardar la memoria de cada franciscano misionero considerado "el obrero providencial por excelencia" (T. I, p. 11) cuyo desinterés y la ardua (y peligrosa) tarea es solo sinónimo de humanidad. Por lo que la obra la dedica a esta labor. Por otro lado, no se libra de los perjuicios sobre la Amazonía, para exaltar a los misioneros (fieras, clima, enfermedades, etc.) y sobre los habitantes indígenas, a quienes describe como "Hombre reducido a la condición abyecta del bruto o a la condición de fiera [...] carece de ideas y sentimientos que no envuelvan instintos que le son necesarios para su existencia soberbia y nómade", el amazónico sigue siendo "salvaje" y su vida social, la "barbarie" (T. I, p. 12).



"Un grupo de campas". Las imágenes forman parte de todos los tomos.

El espacio temporal abarcado va desde los ingresos de los "Hijos de San Francisco" a los Orientes peruanos desde 1619, y la dimensión espacial específica es en los territorios al oriente de las "líneas civilizadas" entre Moyobamba a Chachapoyas, de Huánuco a Huamanga y desde allí al Cuzco, es decir Selva Norte y Centro en su totalidad, el sur hasta parte del Cuzco, pues, como afirma el autor, no pudo compilar el vasto material del "convento grande del Cuzco" (T. I, p. 19).

En los 10 primeros tomos, se narran "Historias" acerca de las actividades de los franciscanos que se adentran a la exploración de la Amazonía. Memorias, cartas con rumbo al convento de Ocopa o la sede central en Lima, diarios, intentos de estudios etnológicos, lingüísticos, etc. Todos los tomos llevan ilustraciones (fotos, mapas, gráficos, etc.) que detallan lo escrito. Además de información sobre la vida y geografía amazónica, y de las actividades franciscanas, podemos obtener información del "Chiloe" y la Polinesia, expediciones que también son detalladas. En los tomos 13 y 14 se publican los estudios linguísticos realizados por padres franciscanos: gramáticas, catecismos y vocabularios de los "campas", "Amueixa", "Quechua", "Shipiba", "Pana" e "Inga". Son sin duda, las primeras investigaciones e intentos de entender la lengua nativa, siempre bajo propósitos misioneros.
 

Estudio de lenguas y dialectos, en los últimos tomos.

2.- La Colección de leyes, decretos, resoluciones i otros documentos oficiales referentes al departamento de Loreto colectada por Carlos Larraburre i Correa, publicadas entre 1905 y 1909, en 18 volúmenes, de las cuales lamentablemente, el FR solo conserva 9 tomos (Tomos 2, 5, 7, 8, 10, 11, 15, 16 y 18). En los índices se detallan los tipos de información que podemos obtener. No solo se trata de un conteo de leyes y decretos, sino que es el resultado de un erudito trabajo de hermenéutica amazónica.

Contiene importantes documentos como diarios de exploraciones, informes sobre navegación fluvial de las distintas cuencas de la selva peruana (tomo II, X y XI), tratados y acuerdos internacionales (Tomo II), información sobre inmigración y colonización peruana en general (Tomo V), diversos documentos oficiales (Tomo VII),  documentos sobre la Independencia en Mainas (Tomo VIII), medios de comunicación y transporte como los ferrocarriles, correos y telegramas (Tomo X), límites y geografía política (Tomo VIII),  diversos documentos como informes de prefectos, estudios y monografías sobre estadística, riqueza natural, industria, demografía, "tribus indias", "lenguas indígenas", etc. (Tomos XV, XVI y XVIII); como se observa, un riquísimo material fuentístico que no se limita a un espacio regional como dice el título (Loreto) sino que además de colectar información sobre toda la Amazonía, une información sobre inmigración en el Perú, acuerdos y tratados firmados con Colombia y Brasil, entre otros. Respecto al espacio temporal, la información va desde la Independencia del Perú hasta documentos contemporáneos a la edición. Ello se debe a que el objetivo general del texto es mantener unido y conocer la información sobre la Amazonía peruana y la ocupación/legislación territorial del Perú republicano, en vista a los conflictos internacionales con los demás países amazónicos.



A modo de Conclusión. Hacía Síntesis Social nº 5

Creo haber expuesto los puntos básicos para entender porqué es necesario dirigir nuestro interés hacia esta región: hacerlo formal en el discurso histórico y social como ciudadanos peruanos, dejar registro escritos y académico sobre sus ancestrales sociedad,  conservar el patrimonio de la diversidad cultural peruana y sudamericana. La Historia debe seguir avanzando en la investigación  y no quedar en las grandes sistematizaciones que se han hecho. Queda temas por atender, documentos por rescatar, culturas y cosmovisiones por mantener. La ciencia social tiene una deuda y debe saldarla antes que ocurran conflictos que dividan nuestro Perú. La posibilidad existe, archivos y fuentes hay, solo falta las ganas de aventurarse y la apertura de cursos en Historia que incentiven estas investigaciones que aun hoy, se tornan "extrañas" dentro del estudio histórico-social y que es lo que contribuye a la visión de la Amazonía como lejana y extraña, en lugar de hacerla parte formal de nuestro acerbo histórico-cultural.  Esperamos que con la convocatoria presente, podamos contribuir en este camino.

http://annalicemoshist8ria.blogspot.com/2013/05/convocatoria-revista-sintesis-social-5.html




REFERENCIAS

Cabanillas Delgadillo, Freddy
2011    "La mirada del viajero. Una visión francesa de la Amazonía peruana en la obra    de Paul Marcoy", en Síntesis Social, nº3, Annalicemos Hist8ria/UNMSM, pp.      54-77

2012    Apuntes de clase, curso "Historia Amazónica" y Syllabus.

Izaguirre, Bernardino
1922-1929      Historia de las misiones franciscanas y narración de los progresos de la   geografía en el Oriente del Perú. Relatos originales y producciones en lenguas indígenas de varios misioneros. 1619-1921. Lima, Talleres tipográficos de la Penitenciaria, 14 vols.

Larraburre i Correa, Carlos
1905-1909      Colección de leyes, decretos, resoluciones i otros documentos oficiales referentes al departamento de Loreto. Lima, Imprenta de "La Opinión   Nacional", Vols. 2, 5, 7, 8, 10, 11, 15, 16 y 18.

Paroy Villafuerte, Gonzalo
2013    "Cañones para los chunchos de la montaña: prácticas y políticas pioneras en el     camino a Chanchamayo, 1827-1849", Ponencia presentada al IV Congres Internacional hacia el Bicentenario de la Independencia. 200 años de vida  republicana.

2011    "El fondo Reservado UNMSM: visita necesaria para un historiador", extraído el 15/09/2011, de     http://annalicemoshist8ria.blogspot/2011/09/entre-pensamientos-y-otras-   cosas_15.html



[1] http://annalicemoshist8ria.blogspot.com/2013/06/la-deuda-historiografica-san-marcos-e.html
[2] Virgilio Cabanillas, "La mirada del viajero. Una visión francesa de la Amazonía peruana en la obra de Paul Marcoy", p. 54
[3]  http://annalicemoshist8ria.blogspot.com/search/label/Gonzalo%20Paroy%20Villafuerte?updated-max=2011-12-23T20:22:00-08:00&max-results=20&start=7&by-date=false
[4] Quien en ese momento, y como se menciona en la colección, era el "Padre fray Bernardino Izaguirre, de la provincia de San Francisco Solano en el Perú, misionero franciscano, lector general de la Orden, Ministro Provincial y Miembro de la Sociedad Geográfica de Lima". José Izcue en el prólogo lo describe como la mejor pluma franciscana del momento, como una gran intelectual cuya vida la ha dedicado a la obra y a la investigación de la Amazonía desde el Convento de Ocopa.
[5] "De la Real Academia de la Historia de Madrid", Prólogo del 2 de junio de 1922, firmado en "Nueva Chosica", pp. 9-15.