viernes, 29 de mayo de 2015

De símbolos de resistencia a derechos olvidados. Historia de los predios y servidumbres peruanas en Arica (1926-2014), II Parte

Bach. Gonzalo Paroy Villafuerte
gonzalo_paroy@hotmail.com
Historia - Universidad Nacional Mayor de San Marcos


III.- HISTORIAS DE LAS SERVIDUMBRES PERUANAS TRAS  EL TRATADO DE 1929

En el Tratado de 1929, que declaró la paz entre los estados en cuestión y delimitó los territorios, y que fue producto de una larga negociación; señala un régimen de servidumbres a perpetuidad para el tránsito del ferrocarril de Tacna a Arica para el puerto peruano. Chile se comprometía a grandes rasgos a:

a) Construir a su costo, dentro de la bahía de Arica un puerto, malecón, edificio de agencia aduanera y una estación terminal del ferrocarril Tacna-Arica,

b) establecer zonas de tránsito de personas, mercaderías y armamentos donde el Perú gozará de independencia propia tanto en el puerto como en el ferrocarril,

c) ceder derechos sobre las aguas de los ríos Ushusuma y Mauri

 Las servidumbres  son restricciones al dominio territorial, voluntariamente aceptados por un Estado mediante un acuerdo internacional. El término no es simple al tener implicancias en su evolución histórica y jurídica, sometido a tan diversas interpretaciones[1]. Si bien el término ha formado parte de los acuerdo bilaterales, y participado en la misma dilación del cumplimiento de las mismas, en su época, en la década del veinte formó parte de la táctica chilena para terminar con los problemas fronterizos pendientes que acarreaba desde el siglo pasado: cesión de una serie de servidumbres, que limitaba su soberanía, pero le permitió cerrar sus problemas decimonónico y quedarse definitivamente con el gobierno de Arica. Sin ello, la controversia se hubiera alargado. Escribe Ríos Gollardos que

sin esas servidumbres no habría sido posible liquidar la guerra del Pacífico, salvo que se hubiese restituido Antofagasta a Bolivia y Arica al Perú [...] mediante las servidumbres concedidas Chile retuvo Antofagasta: 125 000 Km2; Tarapacá y Arica: 58 000 Km2; liquidó una guerra, consolidó el dominio de su territorio y suscribió la paz.[2]

III.1.- El Ferrocarril Tacna - Arica

El Ferrocarril, sus estaciones y su red ferroviaria le pertenecen al Perú, como ya se explicó por servidumbre perpetua como se menciona en los Artículo Quinto y Sétimo del tratado del 29. El primero menciona que a su costo el gobierno de Chile construirá “una estación terminal para el ferrocarril a Tacna” donde el Perú gozará de independencia propia. En el segundo menciona que el ferrocarril tras el fin de la concesión, “pasará a ser propiedad del Perú. Sin perjuicio de la soberanía que le corresponda ejercer, Chile constituye a perpetuidad en la parte que la línea atraviesa su territorio el derecho más amplio de servidumbre en favor del Perú”.

La historia de este ferrocarril se remonta a la época del boom guanero peruano, durante el gobierno del Mariscal Ramón Castilla. El Estado peruano utilizó parte del dinero en la construcción de una red ferroviaria que permita el transporte de las materias primas de manera eficiente. Se construían y se daban en concesión de compañías extrajeras. Se autorizó su construcción en 1851 y fue realizado entre 1852 y 1855 para ser después cedido en concesión al señor José Hegan por 99 años (decreto del 6 de agosto de 1852) e inaugurado el 1 de enero de 1857. Tras el Tratado de Ancón, quedó en terreno incierto, pero al ser de una compañía inglesa, no fue objeto de expropiación. Tras el Tratado del 29, se cedió en su extensión al Perú, al terminar la concesión convirtiéndose en un ferrocarril internacional. En esas rieles viajaron las tropas peruana dirigidas por el Coronel Bolognesi, por lo que su valor histórico es muy significativo y por tales motivos, cuenta con un museo de sitio en la estación Tacna y el Parque de la Locomotora.


Al pasar los estudios técnicos del ingeniero Marini, enviado por el Estado, se autorizó el tráfico y se estableció los costos de pasajes y fletes cumpliendo un importante papel, logrando interés de 50%. En 1856 Hegan cede los derechos a la compañía inglesa The Arica & Tacna Railway Co. acto reconocido por el Estado el 24 de abril de 1857[3].

Hacia la década del cuarenta, el ferrocarril disminuye sus ingresos, por lo que cae en un abandono por parte de la compañía inglesa, paralizada desde diciembre de 1941. Con Resolución Suprema del 30 de enero de 1942 el Estado Peruano toma posesión de las instalaciones y dependencias del ferrocarril, realizando un inventario y asumiendo su administración, con el fin de que no se suspenda el servicio[4]. Las quejas británicas fueron desestimadas por el gobierno en vista de que la empresa concesionaria no cumplió con el trato.[5] En 1972 fue encargado a ENAFER S.A. (hoy ENAFER) y desde diciembre del 2004, fue encargada al Gobierno Regional de Tacna, tras la solución de la caída del puente de Chacalluta. 

Cabe señalar que cuenta con un Museo de sitio en la estación de Tacna, que funciona desde el 27 de agosto de 1978 bajo la administración de ENAFER[6].

Respecto al cumplimiento y la diplomacia de los artículos concernientes al ferrocarril y su estación terminal, debemos mencionar:

a)       El Protocolo de Liquidación de Obligaciones rechazado de 1934 significaba el cambio de las obligaciones chilenas para con el Perú por una suma de dinero a Tacna.
b)      La criticada Acta suscrita en 1985 menciona respecto a la estación terminal que se integrará al puerto y malecón peruano en Arica (punto 10). El Perú tendrá en servidumbre “todos los derechos que los precipitados instrumentos le acuerden. Los terrenos así afectados serán debidamente cercados a fin de permitir el desarrollo de actividades que en ellos se realicen” (punto 11) y que “Conforme a lo previamente estipulado, el Gobierno de Chile construirá una parrilla ferroviaria o peine, una oficina de control, una báscula y un pozo de revisión de máquinas conforme al plano que se confeccionará…” (punto 13). Pero en el artículo 12 le cede permisos al gobierno chileno: “ENAFER autoriza a el empleo a perpetuidad de los terrenos que se señalan en el plano anexo para los fines de una mejor operación y explotación del Puerto Comercial de Arica”. 
c)      La Convención de Lima de 1993 menciona: Chile entregará al Perú la estación final en Arica del ferrocarril Tacna-Arica. La “propiedad de la Estación y del terreno sobre el cual se ha levantado corresponde al Perú”, mientras que “El terreno sobre el cual está constituida la antigua estación del Ferrocarril y ésta última [la nueva estación], pasarán a ser propiedad de Chile” (Art. 20). No obstante “el derecho de propiedad […] queda sometida a las leyes chilenas” (Art. 21). Por otro lado, se le otorga al Perú un sitio único por el cual ejercer el libre tránsito (“a través de la Explanada habilitada por Chile” –Art. 23). Finalmente “Las vías férreas y demás instalaciones ferroviarias construidas sobre la Explanada son de propiedad del Perú” (Art. 25). El tratado no entró en vigencia.

Tras el análisis del término en base a diccionarios, Novak explica que la “propiedad”  del ferrocarril implica la propiedad de la maquinaria, equipos, la vía férrea e incluso el suelo sobre la cual fue construida. Así además, fue concedida en 1852 a favor de Hegan que se extendía al camino sobre donde está la línea férrea[7]. Siguiendo al autor, la expresión “estación terminal del ferrocarril” comprende también una parrilla ferroviaria o peine que debe facilitar el ingreso y salida del tren al malecón, una caseta de vigilancia, una báscula, un pozo de revisión de máquinas y un patio de obras. Así quedó redactado en el Acta de Ejecución de 1999 siguiendo el espíritu del Tratado del 29[8].

Según la información de 9 de diciembre del 2008, subida al blog del museo ferroviario de Tacna, se realizaban diversas ampliaciones, mejoras y mantenimientos al museo, a las máquinas y a la red ferroviaria[9], pero según noticias más contemporáneas (desde el 2011 hasta la actualidad), coinciden en la información siguiente[10]

a)      En febrero del 2011 el ferrocarril dejó de funcionar por cuatro meses al detectarse que no contaba con licencia ni autorización para su funcionamiento.
b)      Se reinició su operación por unos meses, hasta que el auto-vagón de la estación de Tacna realizó un último recorrido el 2 de marzo del 2012. El motivo: daño de 50 metros de línea férrea.
c)      El Gobierno Regional de Tacna inició un proceso judicial con la empresa concesionaria para el pago de $/7000 para la compra de piezas y su arreglo.
d)     El subgerente de Promoción a las Inversiones y Exportaciones del GRT y administrador de la estación ferroviaria, Orlando Ángulo explicó que no solo es el tramo dañado el obstáculo, él sostiene que “la línea férrea, de 62 kilómetros, está sumamente deteriorada por falta de mantenimiento. El último que se le dio fue hace más de diez años.”[11] Menciona además que por su mal estado, no soportaría el peso de varios vagones si fueran puestos en operatividad, que están guardadas en la estación. Sugiere por ello, la renovación total de toda la línea, lo que demanda una inversión de S./ 3.5 millones por Km. lo que hace un total de S./ 217 millones para el cambio. 
e)      El cese de operación del ferrocarril acarrea algunos problemas: corre el riesgo de que pueda desaparecer, pueda ser invadido el terreno por el crecimiento demográfico y urbano, pueda ser expropiada por Chile por su inoperación excusando el aumento poblacional (como ya sucedió con una esquina de “El Chinchorro”), o pierda su categoría de servidumbre ante el interés de capitales peruanos.
f)       De similar forma, el museo no cuenta con mantenimiento ni seguridad, por lo que registraron pérdidas de valiosísimas piezas históricas.
g)      El término utilizado por los noticieros más constante es el de “Estado de abandono” del ferrocarril. 



En la actualidad mantiene las características denunciadas por los diarios, aunque hay un creciente conocimiento y por tanto interés en el asunto. En el Congreso está el proyecto de Ley para tratarlo como tema de “interés nacional” que cambiaría el destino del tren, además de interés del Estado de volver a ponerlo en funcionamiento apoyando con dinero a la empresa concesionaria. 

III.2.- El Complejo Portuario

Entendemos como “complejo portuario” al conjunto de edificios, estructuras y derechos en Arica cedidos al Perú en servidumbre perpetua en el Tratado de 1929, lo que comprendía: “un malecón de atraque para vapores de calado, un edificio para la agencia aduanera peruana y una estación terminal para el Ferrocarril a Tacna, establecimientos y zonas donde el comercio de tránsito del Perú gozará de la independencia propia del más amplio puerto libre” (Art. Quinto) y todo eso construido y financiado por el gobierno de Chile dentro de los 1575 metros de la bahía de Arica. Asimismo, el Artículo Segundo del Protocolo Complementario menciona que el puerto peruano en Arica tiene las facilidades del más absoluto libre tránsito de personas, mercaderías y armamentos”. Además que “Las operaciones de embarque y desembarque, se efectuarán mientras se construyen y terminan las obras indicadas en el Artículo Quinto del Tratado, por el recinto del muelle de Arica a La Paz, reservado al servicio del ferrocarril de Arica a Tacna”. De esta manera, se comprometió a la construcción de la red portuaria referida. El inicio de este complejo y su cesión definitiva al gobierno peruano tardó varias décadas de intercambios diplomáticos, dilaciones y desacuerdos.

Fue el embajador norteamericano Alexander Morre quien propuso la idea de “dos Aricas, cada país con su puerto”[12] dividiendo el territorio en dos partes, pero garantizando para el Perú el acceso al mar, puesto que históricamente, Arica ha sido el puerto de Tacna.

Los agentes norteamericanos proponen que el lugar fuera la desembocadura del río San José a 2 km. del puerto de Arica. Los agentes chilenos propusieron la construcción en costas de Tacna del puerto en la zona llamada la Yarada. Chile rechazó la propuesta de los nortemericano aduciendo a futuros problemas por la cercanía del puerto al ferrocarril de Arica-La Paz y al predio “El Chinchorro”. Su contrapropuesta fue la construcción del complejo dentro de la bahía de Arica además de la suma de 2 millones de dólares. Una tercera propuesta contenía dos posibilidades: puerto en la desembocadura del río Lluta, a 10 km de la bahía de Arica, pero fue rechazado por ser una zona inviable.[13]

El presidente Leguía aceptó el complejo dentro de la bahía “donde gozará de la más completa independencia dentro del más amplio puerto libre”, más la suma de 6 millones de dólares, en lugar de 2. Esta propuesta prosperó y así se firmó.
De manera similar al ferrocarril, la larga diplomacia para acordar la construcción, ubicación, en suma, el cumplimiento del Tratado, llevó a dilaciones. Se lee en la historia diplomática:

a)      Se mencionó ya que el rechazado Protocolo de 1934 proponía el cambio de las obligaciones por una suma de dinero.
b)      Tras ser notorio que el Perú no iba a aceptar dinero por una propiedad y derecho, se establecieron comisiones técnicas binacionales para determinar los pormenores de las obras en la bahía de Arica, así como su régimen jurídico. Según la información recolectada por Fabián Novak, las comisiones se reunieron los años 1936, 1938, 1953, 1957 y 1963. Si atendemos a los argumentos de Antonio Zapata, estas relaciones atendieron a un creciente deseo de cooperación entre ambas naciones, donde Chile fue activo mediador de las relaciones internacionales de Perú con otras naciones, razón por la cual es garante del Protocolo de Río de Janeiro[14].
c)      La reunión más significativa fue la realizada en enero de 1953 representados por el ministro de Relaciones Exteriores Alberto Ulloa Sotomayor. La Cancillería chilena se comprometía a la construcción de lo estipulado (malecón, edificio de aduanas, estación terminal) y para ello desea la cooperación de técnicos peruanos que junto a los chilenos, estudien y den su opinión sobre  la mejor forma de realiza las obras. Estas conversaciones terminaron en 1965 con la aprobación del Perú del proyecto de construcción.[15]
d)     La construcción inició en 1969, se paralizó en 1978 hasta 1982. Las obras se concluyeron el año 1987.[16]
e)      Menciona el Acta de 1985 respecto al complejo: “conforman un sistema integrado de servicios- deben ser administrados por un funcionario del estado peruano, facultado para coordinar su operación con las autoridades chilenas” (Punto 2). “… el malecón de atraque para el servicio del Perú integra jurídica y funcionalmente el complejo portuario de Arica y, por ende, está sujeto a la autoridad chilena en todo lo que guarda elación con las competencias de la Dirección General del Territorio Marítimo y Marina Mercante de Chile […] y a la propias autoridad portuaria de Arica”  (punto 3). Menciona además que la agencia aduanera ya ha sido construida, pero que se ampliará (punto 15).
f)       Por otro lado, en la Convención de Lima de 1993 se menciona que Chile tiene comprometido la construcción de “El Muelle Norte del espigón ubicado al norte de la bahía de Arica, el edificio para la Agencia Aduanera Peruana construida sobre el Muelle Norte…” (Art. 1), que “será registrada en el Conservador de Bienes Raíces de Arica a nombre del Estado chileno con anotación del derecho de uso a perpetuidad para el servicio del Perú de dicho Muelle Norte” (Art. 2). En conjunto, hace énfasis de que el uso del muelle solo corresponde al lado norte de dicho “espigón”.

Ya se explicó que fue el año 1999 donde se da el Acta de Ejecución definitivo para ceder las construcciones finales al Perú. En estas conversaciones no se siguieron los tratados anteriores y se procedió a acordar un nuevo régimen jurídico. Se trató al malecón como a uno solo y no dividido en Norte y Sur, y las normas chilenas aplicables a estas zonas. El complejo se entregó el año 2000. El 1 de febrero se firmó el Acta de Recepción y las instituciones respectivas asumieron las administraciones (ENAPU; ENAFER y Aduanas del Perú). El mismo año se inauguró el Cristo de la Concordia en el Morro de Arica.

III.3.- La Servidumbre de los ríos  Mauri y Uchusuma

La "chilenización" de las "provincias cautivas" no fue solo un proceso que se pretendía cultural y demográfico, sino que además el gobierno chileno buscó ejercer soberanía actuando sobre su geografía, explícitamente, sobre sus recursos naturales hidrográficos. Por tal motivo, uno de los puntos del Tratado del 29 menciona lo siguiente:

Chile cede a perpetuidad a favor del Perú, todos sus derechos sobre los Canales de Uchusuma y del Mauri, llamado también Azucarero, sin perjuicio de la soberanía que le corresponderá ejercer sobre la parte de dichos acueductos que queden en territorio chileno después de trazada la línea divisoria [...]. Respecto de ambos Canales, Chile constituye en la parte que atraviesan su territorio, el más amplio derecho de servidumbre a perpetuidad en favor del Perú. Tal servidumbre comprende el derecho de ampliar los Canales actuales, modificar el curso de ellos y recoger todas las aguas captables en su trayecto por territorio chileno, salvo las aguas que actualmente caen al río Lluta y las que sirven a las azufreras de Tacora" (Art. Segundo).

En primer lugar, esta sub-cuenca se ubica en la provincia de Pacajes del departamento de La Paz, pero tiene su origen en la cordillera occidental de los Andes ubicado en el departamento peruano de Puno. Los ríos de esta zona son internacionales al tener sus orígenes en Perú o Chile y desembocar en el río Desaguadero, por tal motivo, de manera constante han existido conflictos por el uso de las aguas, las desviaciones de sus caudales o la soberanía ejercida en ellas. El motivo principal de las discusiones se debe a que los desvíos afectan a la población rural existente, pues las políticas de aprovechamiento de recursos y la diplomacia sobre ellas, históricamente, no han tenido en cuenta sus actividades de subsistencia, así como tampoco tienen en cuenta la subsistencia de la flora y fauna autóctonas.

En efecto, la geografía de la sub-cuenca del Mauri y sus afluentes (entre ellos, el Uchusuma), por su ubicación y pos su riqueza natural como abastecimiento de agua para los pueblos, aldeas y ciudades aledañas, explican la generación de muchas conversaciones y controversias diplomáticas en Perú, Bolivia y Chile al tratarse de aguas continentales internacionales, que además se ubica un lugar que fue ocupado por décadas por el gobierno de Chile por décadas, han dado paso a una particular historia de los sucedido con este derecho peruano. Esta sesión fue acordada por los firmantes del Tratado de Lima porque durante la ocupación de Tacna, las aguas y la ribera fueron aprovechadas por empresas chilenas que buscaron expandir tanto su riqueza, como el control del territorio que, en ese momento, les pertenecía.

Una revisión de la Historia de estos ríos permitirá entrever los pormenores de la importancia del conocimiento del problema actual de los ríos:

a) El año 1867 el gobierno peruano autorizó a Fernando Hugues el inicio de la construcción un canal para transportar 3000 pies cúbicos de agua por minuto desde el río Uchusuma hasta la quebrada de Guanacague, rumbo al valle de Tacna. Pese a que nos se logró la totalidad de la obra ni los resultados deseados, el canal proporcionó un aumento del 40% las condiciones agrícolas del valle[17].

b)  En 1876 el ingeniero Kruger elaboró un proyecto para desviar 5000 litros por segundo de aguas del río Mauri (y sus afluentes) con destino al valle de Tacna. Tal proyecto quedó frustrado por la guerra de 1879, con el conocido resultado de la posesión temporal de Tacna por Chile.[18]

c) Con motivos de la campaña de "chilenización", en 1912 y 1913 el canciller chileno Agustín Edwards encargó al señor Herreros Vergara con la misión de perfeccionar el proyecto de Kruger. Aprobadas las obras propuestas, en 1914 el gobierno de Chile envió 3 millones de pesos en bonos para el financiamiento de la obras[19]

d) Con los mismos propósitos, empresas particulares compraron terrenos en Tacna, tales como la "Chácara Chiarella", posesión de la antigua Cia. Industrial y Azucarera de Tacna[20], empresa chilena.

e) Respecto a esta compañía, fue organizada en Santiago en 1919 por 37 socios fundadores que en su mayor parte, eran diplomáticos, ex ministros, representantes nacionales, funcionarios públicos y gente allegada a la administración chilena que no poseían tierras en Tacna. El Gobierno de Chile emitió bonos  para el regadío del valle de Tacna con aguas de los ríos Mauri (3000 litros) y del río Uchusuma (1000) para el regadío de 3000 hectáreas de caña de azúcar, algodón y legumbres.

f) Por tal motivo, el Gobierno boliviano encomendó al señor José Aguirre Achá para que realice una inspección cuando se supo que los chilenos iniciaron los trabajos de captación de 1921. La comisión boliviana fue expulsada por las tropas chilenas, cuyo Gobierno ocupaba la zona en esos años. Se inició de esta manera una fuerte controversia diplomática entre Chile y Bolivia por el desvío del río peruano-boliviano del Mauri, que impidió que se concrete la obra. Las actividades se paralizaron y quedan en la actualidad como testigo de ello, las obras incompletas.[21] La razón fue que el denominado "Plan Tacna" que buscaba aplicar el Gobierno de Chile afectaba a las comunidades bolivianas de Charaña, Avaroa, General Pérez, Camacho y Calacoto. La objeción del Gobierno boliviano fue aceptado, y es conocido como la "Tesis de 1921"[22].  

g) Como sabemos, en el Tratado del 29 Tacna retorna al Perú, y con ello, los derechos que antes tenía Chile sobre los ríos Mauri y Uchusuma se vuelven ahora derechos peruanos.

 
BIBLIOGRAFÍA

BASADRE GROHMAN, Jorge
            Historia de la República del Perú (1822-1933). Lima, Editorial Universitaria,       1968, Tomos IX y XIII.

            La vida y la historia. Antología. Lima, Orbis Venture S.A.C., 2005, 256 pp.

BENAVIDES CORREA, Alfonso.
            Una difícil vecindad. Los irrenunciables derechos del Perú en Arica y la   inadmisible pretensión ecuatoriana de acceder con soberanía al Amazonas.       Lima, UNMSM, 1997, 903 pp.

            Perú y Chile. Del Tratado y Protocolo Complementario de 1929 sobre Tacna y   Arica a la Convención de 1993 sobre pretendido Cumplimiento de Obligaciones.       Lima, S/e, 1993, 174 pp.

NOVAK TALAVERA, Fabián
            Las convenciones entre Perú y Chile para la ejecución del Tratado de 1929.         Lima, PUCP, 2000, 223 pp.

PARODI REVOREDO, Daniel
            Conflicto y reconciliación. El litigio del Perú contra Chile en la Corte de La         Haya (2008-2014). Lima, Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, 2014,             254 pp.

RODRÍGUEZ CUADROS, Manuel
            Delimitación marítima con equidad el caso de Perú y Chile. Lima, PEISA, 200, 416 pp.

ZAPATA VELASCO, Antonio
            "De Ancón a La Haya: Relaciones diplomáticas entre Chile y el Perú". En AA.    VV. Generación de diálogo. Chile-Perú, Perú-Chile. IDEI/Konrad Adenauer     Stittung/IEI, pp. 13-27.

JEMI, Manuel
            "Análisis histórico y actual del desvío del río Mauri",





[1] Alfonso Benavides, Una difícil vecindad, pp. 163-166
[2] Citado por Alfonso Benavides, Una difícil vecindad, pp. 166-167
[3] http://museoferroviariotacna.blogspot.com/
[4] http://museoferroviariotacna.blogspot.com/
[5] Novak, p. 89
[6] Las referencias y contenidos del museo en http://museoferroviariotacna.blogspot.com/
[7] Novak, p. 84
[8] Novak, p. 88-90
[9] http://museoferroviariotacna.blogspot.com/
[10] Referencias:
http://www.larepublica.pe/25-04-2013/advierten-que-espacio-del-ferrocarril-tacna-arica-podria-ser-usado-por-chile
http://www.elmorrocotudo.cl/noticia/economia/congreso-peruano-busca-recuperar-el-ferrocarril-arica-tacna-y-el-sitio-7-del-puerto
[12] En Novak, p. 29
[13] Novak, p. 31 - 32
[14] Antonio Zapata, p. 20
[15] Novak, p. 38-39
[16] Novak, p. 40
[17] Elaborado sobre la base de los escritos de Paredes; Jemí; COMITÉ DE USUARIOS DE AGUASDE LACUENCA DEL RÍO MAURI - DESAGUADERO
[18] Ibídem
[19] Ibídem
[20] Mencionado en el Protocolo de 1934
[21] Paredes
[22] COMITÉ DE USUARIOS DE AGUASDE LACUENCA DEL RÍO MAURI - DESAGUADERO

miércoles, 20 de mayo de 2015

De símbolos de resistencia a derechos olvidados. Historia de los predios y servidumbres peruanas en Arica (1926-2014), I Parte

Bach. Gonzalo Paroy Villafuerte
gonzalo_paroy@hotmail.com
Historia - Universidad Nacional Mayor de San Marcos

Sumilla
El contexto post-fallo de La Haya amerita una reflexión de cuestiones que aun quedan pendientes por parte de las autoridades y de la historiografía: en Arica aun existen derechos y propiedades peruanos. Pretendemos reconstruir y reflexionar en torno a los predios adquiridos por el Estado peruano durante el plebiscito en la década de 1920, y sobre las servidumbres chilenas a favor del Perú. Estos derechos en Arica no solo son desconocidos por una gran mayoría de peruanos, sino que la inacción la política ha llevado a una progresiva pérdida de soberanía y derechos que el Perú posee por ley.

INTRODUCCIÓN

En junio del año pasado la Comisión de Transporte y Comunicaciones del Congreso de la República del Perú aprobó por unanimidad un proyecto de Ley que declaraba de «interés nacional y de necesidad pública, la recuperación y aprovechamiento sostenible del patrimonio histórico peruano: ferrocarril Tacna-Arica, muelle peruano en Arica y el predio "Chinchorro"»[1]. Hoy, a meses de conocido el fallo de La Haya, no se conoce más acerca de los supuestos recuperaciones que justificaban dicha ley, lo que motiva a suponer que la ley fue parte del patrioterismo propio de este juicio internacional. Pensamos en algún momento de este proceso que al menos los antiguos "símbolos de resistencia peruana", derechos o propiedades peruanos en Arica realmente cobren el valor histórico que tienen en potencia por su significado (si se quiere, patriótico), lo que asociado al proyecto pudo haber encajado de esa manera, pero, al parecer todo quedará en el discurso. Una vez más la gran mayoría de peruanos desconoce su historia, desconoce que espacios y derechos peruanos aun combaten en Arica, pero que parece ser una derrota anunciada por la poca labor de la historiografía en este tema, como de la inacción de las autoridades competentes (gobierno Regional de Tacna y Ministerio de RR. EE. principalmente).

De esta manera, pretendemos reconstruir la olvidada historia de los predios peruanos en Arica y de los derechos y servidumbres por parte de Chile al Perú tras el tratado de 1929, a su vez de reflexionar sobre la larga diplomacia que, paralelamente a los muchos documentos sobre límites terrestres y/o marítimos, hubo de manera similar un largo trabajo sobre el cumplimiento de las servidumbres a favor de Perú en Arica[2]. Así mismo, la reflexión que amerita la situación actual, de olvido en el acto, contra la "revaloración" en el discurso, que solo da una continuidad a un largo olvido. Son tres los aspectos por los cuales consideramos que la Historia debe tomar el tema:

1) La larga historia diplomática ha sido escrita por diplomáticos, no por historiadores, falto de una contextualización y un análisis comparativo, cronológico o discursivo. Alfonso Barrantes y Fabián Novak han dejado, el primero una serie de análisis y documentos jurídicos, el otro, una memoria documentada de las acciones de la cancillería peruana, que ante los ojos de un analista histórico deben ser las fuentes de información de las cuales partir;

2) El contexto presente post-fallo de La Haya amerita no un mero discurso de "revalorización", sino, actos reales que estén fundados en un amplio antecedente histórico, necesario para conocer el potencial de los derechos y predios, y la inclusión a la cultura, geografía y soberanía; y

3) Esta historia (de los predios y los derechos peruanos en Arica) ha sido olvidada y es desconocida, lo que da paso a que los derechos y propiedades obtenidos no solo para que termine la guerra, sino para no olvidar a los peruanos caídos, se pierda por inacción peruana.

Planteamos los problemas para iniciar el recorrido histórico: ¿El Estado peruano ha ejercido sus derechos de servidumbres perpetuas y aprovechado el significado patriótico e históricos de sus predios durante el periodo 1929-2014?, ¿Cuáles han sido las actitudes y actos de las autoridades estatales, y regionales en este largo periodo de relaciones bilaterales al respecto de las servidumbres y predios mencionados?

I.- MÁS DE UN SIGLO DE DIPLOMACIA.

En este apartado no queremos hablar de cada acuerdo, tratado o acuerdo de relación bilateral, sino, establecer una cronología resaltando las tendencias de la diplomacia entre Perú y Chile, pues esta ha tenido a lo largo de la Historia, acercamientos y alejamientos, donde siempre ha sobresalido que comparten una compleja red de relaciones. Este "más de un siglo de diplomacia" lo analizamos por periodos y tendencias que deben ser contextualizadas. A grandes rasgos, seguimos la periodización presentada por Antonio Zapata[3].

Iniciaremos con el Tratado de Ancón de 1883 que da por terminada la guerra, pero que inicia una larga batalla diplomática por la tenencia soberana de Arica y Tacna[4]. La batalla no fue solo en las embajadas peruanas y chilenas, sino que se llevó a Norteamérica y terminó finalmente con el Tratado de 1929. Estos años se caracterizan entre otras cosas por una inteligente pero limitada negociación de los enviados por el Perú a cargo de Manuel de Freyre y Santander[5]. Limitada porque en la práctica, Chile había ocupado 4 décadas los territorios, el Perú soportaba la crisis fiscal del leguiísmo  y no contaba con fuerzas militares que respalden la diplomacia. Las conversaciones con representantes chilenos y norteamericanos son paralelas a los abusos cometidos contra los peruanos que hacían campaña a favor de su patria, que fueron desde deportaciones, hasta masacres. Aun en el mismo año del fin de la guerra, peruanos de Tarapacá iniciaron su lucha burocrática para ser declarados ciudadanos peruanos[6]. Las negativas chilenas de llevar a cabo el plebiscito llevaron a varias propuestas entre 1925 y 1926 como la creación de un "Estado independiente en Tacna y Arica cuya neutralidad debería ser garantizada por Chile, Bolivia y el Perú"[7], entre otras. Tras este periodo de tensión de "Plebiscito imposible", recién en 1928 tras la reunión en La Habana de las cancillerías, se reanudan las conversaciones entre Chile y el Perú sin mediación de EE. UU. Pero es precisamente este periodo el que explicará los siguientes, pues hasta el momento, aun la idea de la guerra y la invasión, aunada a la repatriación de Tacna, forman parte del sentimiento nacionalista que se torna en gran medida antichileno y que anticipaba la "difícil convivencia. Es allí donde se forman los imaginarios sobre los chilenos, incorporando una imagen negativa del otro[8]. La sesión de servidumbres perpetuas al Perú en Arica forman parte del cuerpo de negociaciones necesarias para finalizar esta etapa.

La década del treinta trajo intentos de paz que se materializaron en buenas ideas, como el combinado del Pacífico formado por jugadores de futbol del Perú y Chile que se fue de gira a Europa entre 1933-1934, la mediación chilena en el conflicto con Colombia por Leticia en 1933. En 1942 la situación fue similar, Chile fue mediador en el conflicto peruano con Ecuador, por lo que fue declarado garante de la paz de Río de Janeiro. incluso se redactó un Protocolo en 1934 donde se pretendía cambiar las servidumbres por una suma de dinero. Así este periodo que comprende las décadas del 30 a la del 50, se caracterizó por un acercamiento social, cultural, comercial y diplomático. Fue este acercamiento lo que permitió establecer las bases de lo que hoy es el moderno derecho internacional sobre el mar adyacente. Manuel Rodríguez asegura que antes de 1947 no existía ningún instrumento jurídico ni prácticas que permitan establecer límite marítimo[9]. La situación varió para los documentos de 1952 y 1954 que fueron de intenso debate en La Haya, pero que en su momento respondió a las buenas iniciativas de acercamiento de estas naciones. En 1952, ambos países junto a Ecuador negociaron y aprobaron la Declaración sobre Zona Marítima o Declaración de Santiago, donde cada país protegería 200 millas del mar adyacente; y en 1954 el convenio sobre zona fronteriza especial, para evitar problemas a los pescadores artesanales. Fueron varias las cercanías e intentos de cercanía que tuvieron logros concretos. En este periodo se llevan a cabo varias reuniones entre comisiones técnicas binacionales para establecer el régimen jurídico del puerto peruano en Arica, correspondiente por servidumbre.  Este proceso de acercamientos entre ambas naciones no llegó a superar la mentalidad que se formaba en las escuelas, de la negatividad del otro, y la desconfianza política y social continuó. Ésta, explotará en la siguiente etapa[10].

La siguiente tendría lugar según el Dr. Zapata, a mediados de la década del setenta. Tuvo inicio real con el ingreso de las FF. AA. al gobierno desde 1968 y el golpe de Estado de Pinochet en 1973 en Chile. "Ambos gobiernos se hallaban en posturas ideológicas antagónicas y aumentó la desconfianza en forma exponencial"[11]. Esta etapa se caracterizó por la adquisición de material bélico por parte del gobierno del general Juan Velasco, por la aplicación de las tácticas de la CEPAL a través del Pacto Andino de la cual Chile se retiró, un discurso bélico por parte de la prensa tanto nacional como internacional, por las tensiones y desconfianzas mutuas. A su vez, a fines del sesenta se iniciaba la aplicación de los Tratados del 52 y 54. En 1972 se inició el funcionamiento de los faros puestos en zona fronteriza que tenían como fin guiar a los barcos artesanales. Entre 1972 y 1980 ninguno de los dos países pretendía fijar un frontera marítima lateral a pesar de la superposición de las extensiones hacia las 200 millas. Quizás distraídos cada uno en sus crisis propias o en el papel de líderes que asumieron ante las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar que les tocó en esa década[12]. A esta etapa se debe a que las conversaciones sobre el pago del cumplimiento de las servidumbres se paralicen.

Todo cambiaría en una cuarta y última etapa cuando el joven presidente Alan García inicia no solo las conversaciones para el cumplimiento de las servidumbres firmadas en el Tratado de 1929 (1985), a través del Canciller Alan Wagner Tizon, sino, sobre delimitaciones de la frontera marítima. Ya desde 1986 el Perú había fijado su postura respecto a su límite marítimo con Chile, los mismos que fueron rechazados por el país vecino. Sucesivos intentos de delimitación marítima fueron ignorados, por lo que tomaba cuerpo la idea de llevar el litigio a la Corte Internacional, dada la negativa de negociación bilateral. En la década siguiente, el país chileno dedicó su concentración en pagar las servidumbres que tenía con el Perú. De esa manera, en 1993 ocurre La Convención, donde se fijan líneas generales, marcos jurídicos, en torno a las interpretaciones de las servidumbre y el régimen jurídico que debe regir en las servidumbres. Finalmente en 1999 se hace entrega del muelle y la estación terminal del ferrocarril Arica-Tacna a servidumbre perpetua al Perú, cerrando así el "pendiente" del Tratado de 1929. Al año siguiente, Chile deposita ante la ONU sus líneas bases de dominio marítimo utilizando el paralelo como límite. Según Daniel Parodi[13], ambos documentos finales forman parte de una misma política: cierran el pendiente de 1929 y entregan servidumbres a Perú, pero a su vez fijan el límite marítimo conveniente. En el 2005, el Perú entrega a la ONU su línea base de demarcación marítima, y en el 2008 demandó a Chile en La Haya. La etapa que comprendes desde 1999 y 2014 entonces está determinada por los esfuerzos de ambas naciones por sustentar su posición frente a La Haya, las negativas de negociación directa y la administración de las servidumbres por parte del gobierno peruano.

II.- PREDIOS PERUANOS EN ARICA.

Los predios son las bienes raíces que están a nombre del Estado peruano y que pertenecen al Perú como propiedad. La Casa Yanulaque y la Casa Bolognesi tienen un enorme significado histórico-patriótico de resistencia y amor patrio. Pero entre todos, es "El Chinchorro" el lugar olvidado en Arica que rebosa de momentos históricos y conciencia nacional.

II.1.- El Chinchorro

 Es una propiedad peruana, terreno que fue adquirido en el contexto de las campañas por el plebiscito de Tacna y Arica, adquirida el 19 de febrero de 1926 mediante escritura pública de la Sociedad Corocoro United Copper Mines Limited (inglesa). Se trata (se trataba cuando se adquirió) de un terreno rectangular de 300 x 440 metros y una banda de terreno de mar de 700 m. de largo y 15 de ancho, ubicado al norte de la bahía de Arica, Chile[14]. El predio fue adquirido con la finalidad de acoger a quienes quieran hacer campaña a favor del Perú, a quienes fueron despojados de su territorio o necesitaban asilo del caos generado por las tropas y la política chilenas.


El Tratado del 29 no afectó a esta zona, por lo que su soberanía le corresponde al Estado peruano desde 1926 hasta la actualidad.


Por su lugar céntrico, cercano a la playa, al lado de la panamericana y del ferrocarril Arica – Tacna, constituye una zona estratégica que el Perú no ha sabido aprovechar, pero que Chile constantemente ha deseado “desperuanizar”, ya que lo observa como propiedad vacía, como un terreno baldío. Alfonso Benavides ha hallado hasta cuatro momentos en las vías diplomáticas[15]:

1.- El artículo III del Protocolo de Liquidación de Obligaciones del 17 de marzo de 1934, rechazado por el Congreso Constituyente del Perú, rechazó la permuta de El Chinchorro, por el terreno de Tacna de la “Compañía Industrial y Azucarera de Tacna”, chileno[16].

2.- En los parágrafos 2 y 3 del punto 11 del acta de 29 de noviembre de 1985, se lee de manera similar que el gobierno del Perú “venderá a una persona jurídica chilena designada […] el predio “El Chinchorro” que, actualmente, dificulta el desarrollo urbano de la ciudad de Arica”; a cambio al Perú le venderían el inmueble de la calle Zela n° 647 en Tacna de propiedad chilena.

3.- Iniciativa expropiatoria del diputado don Carlos Valcárcel Medina en noviembre de 1992 desconociendo como propiedad intransferible “El Chinchorro” y que está protegida por el artículo VII del tratado del 29. El proyecto además propone el cercenamiento del predio peruano “con el pretexto de facilitar las obras de ensanchamiento de la Carretera Panamericana y el plan de desarrollo urbano de Arica”[17].

4.- La Nota diplomática del 11 de mayo de 1993, se conviene la cesión del área usurpada de “El Chinchorro” a favor del gobierno de Chile, previo pago por indemnización.

La revisión de la prensa hallada en internet y de los textos de Alfonso Benavides, podemos mencionar que el Perú, salvo notas diplomáticas, ha olvidado de manera fáctica el terrenos de “El Chinchorro” (no lo mismo de la casa Bolognesi y la casa Yanulaque que han sido consulados, lugares de reuniones, etc.). Ha sido catalogado como terreno baldío y se le ha dado a Chile la perfecta excusa de su expropiación a detallarlo como un área que interrumpe el desarrollo urbano. El terreno ha estado deshabitado casi en su totalidad. Por esa razón, en 1996 la Municipalidad de Arica dispuso el asfaltado de casi 700 metros cuadrados del terreno del predio peruano para ampliar la carretera Panamericana. Explicaron su actuación en supuestos accidentes automovilísticos constantes, sin previa consulta, usurpando la soberanía nacional. Al año siguiente el gobierno peruano cercó el perímetro, siendo, según noticia del 4 de diciembre del 2012, el último acto del gobierno en la zona, sin darle alguna utilidad al terreno[18]. Otra esquina también ha sufrido los embates del aumento urbanístico.


El cercenamiento del predio fue seguido de un conflicto diplomático internacional[19]. Tras la mutilación del terreno, el Estado peruano presenta un recurso de protección el cual es rechazado.

Esta propiedad no fue parte de las conversaciones de 1999 ni consta en el Acta de Ejecución, firmada tras los diálogos. Ha sido el contexto del diferendo marítimo que ha vuelto a ser tema de debate. En el 2012 un grupo de estudiantes de Arquitectura  Urbanismo de la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohman de Tacna, a cargo del catedrático Luis Veliz, realizaron un estudio urbanístico de “El Chinchorro” donde observaron el total abandono en que se encuentra y las posibles consecuencias nefastas que podrían suceder si no se actúa. Menciona el estudio que esta propiedad está destinada dentro del Plan Director de Arica, como “zona habitacional” y de evacuación en caso de tsunami. Es decir, corre el riesgo de que nuevamente sea cercenado. El docente a cargo mencionó que

lo único que queremos hacer es mostrar la situación en la que se encuentra este territorio. Además, valgan verdades, hemos intentado buscar por el lado peruano alguna información sobre los proyectos que se tienen para este terreno o la habilitación urbana, pero no hemos encontrado información de ningún tipo[20]

Las imágenes halladas en la web confirman lo mencionado por el estudio: terreno olvidado, inutilizado, pintarrajeado con fines políticos y sin autorización, aun en contra de los reclamos de la ciudadana peruana Irma Gutiérrez, quien resguarda el terreno como menciona el 18 de octubre del 2012 el diario Correo, en su página web[21], su nota titulada “El Chinchorro ahora es una panel publicitario”. Desde el consulado –menciona la nota- se ha protestado de manera diplomática, sin lograr resultados positivos. Las imágenes que muestra no dejan dudas de que su afirmación es cierta.


El año pasado se empezó a discutir sobre su importancia y posible puesta en valor para el servicio de los intereses peruanos como lo presenta un proyecto de ley, junto a las servidumbres que trabajamos en los siguientes apartados.




[1] Proyecto de Ley Nº 1628/2012-CR, Recibido el 25 de octubre del 2012 y aprobado el 18 de junio del 2013.
[2] Sabemos muy bien que esté trabajo es un acercamiento con muchos límites. Un trabajo completo resultaría de además, visitar los diferentes archivos de Tacna y Arica: El Archivo del gobiernos Regional de Tacna, El archivo y Museo del ferrocarril de Tacna - Arica,
[3] Véase el trabajo de Antonio Zapata.
[4] Es bien conocido que el Tratado estipulaba que tras 10 años de administración chilena, la gente, los pueblos, elegirían a qué país pertenecer. Chile pateó el tablero más de una vez y ni la intervención norteamericana pudo frenar la chilenización y la prolongación del plebiscito que nunca se llevó a cabo.
[5] Raúl Porras Barrenechea y Jorge Basadre formaron en algún momento parte del equipo que determinó los límites y estuvieron en el lugar de los hechos en los años de las campañas plebiscitarias. Véase el cap. V de La vida y la historia, "El conflicto de las pasiones y de intereses en Tacna y Arica (1922-2929)" para una información detallada.
[6] Según Basadre, Historia de la República del Perú, Tomo IX , p. 19, 20 mil hombres fueron declarado ciudadanos peruanos.
[7] Basadre, Historia de la República del Perú, Tomo XIII, p. 156
[8] Antonio Zapata, p. 18
[9] Manuel Rodríguez, p. 248-249. A analizado constituciones y códigos antes de 1947 para llegar a tal conclusión.  Salvo la zona adyacente denominada "aguas territoriales" de tres millas, ninguna nación en América y el mundo proclamaba otra cosa.
[10] Antonio Zapata, p. 22
[11] Ibid., p. 22
[12] Manuel Rodríguez, p. 270.
[13] p. 91-92
[14] Alfonso Benavides, Una difícil vecindad, p. 197
[15] Alfonso Benavides, Perú y Chile, p. 147-148
[16] No encontramos referencias de que Chile tenga territorios en Tacna, por lo que asumimos que así es, por lo que indica el documento.
[17] Alfonso Benavides, Perú y Chile, p 148
[19] El detalle en: http://www.caretas.com.pe/1490/chile/chile.htm
[21] http://diariocorreo.pe/ultimas/noticias/1873434/el-chinchorro-ahora-es-un-panel-publicitari